La organización de la ceremonia de cambio de mando en Uruguay, programada para el 1 de marzo, ha reavivado un debate político que divide al país entre el actual gobierno de Luis Lacalle Pou y el entrante Frente Amplio.

La controversia gira en torno a la decisión de Lacalle Pou de no firmar las invitaciones para los representantes de Venezuela, Cuba y Nicaragua, naciones que él considera dictatoriales y a las que no invitó cuando asumió su cargo hace cinco años.

El Frente Amplio, con Yamandú Orsi a la cabeza, ha mantenido una posición diferente, abogando por la invitación a todos los países con los que Uruguay mantiene relaciones diplomáticas, independientemente de su sistema político. Esta postura se reflejó en la lista de invitaciones que Orsi envió a la Torre Ejecutiva, incluyendo a Venezuela, gobernada por Nicolás Maduro, a quien Uruguay no reconoce como presidente legítimo, optando por reconocer a Edmundo González Urrutia como el ganador de las elecciones del 28 de julio.

Sin embargo, esas invitaciones no llegaron a cursarse debido a la decisión de Lacalle Pou de no firmarlas. Esta acción ha sido confirmada por fuentes de Presidencia al diario El País, y Lacalle Pou ha optado por no hacer comentarios al respecto. Esta decisión no es sorprendente, dado que a lo largo de su mandato, Lacalle ha criticado abiertamente a estos gobiernos en foros internacionales y ha mantenido un vínculo cercano con la oposición venezolana, especialmente con María Corina Machado y Edmundo González Urrutia.