Un segundo vuelo de deportación despegó este jueves 6 de febrero desde El Paso, Texas, con destino a la Bahía de Guantánamo en Cuba, transportando a 13 pandilleros venezolanos buscados por una serie de crímenes violentos. Este operativo, según informó New York Post, es parte de una estrategia más amplia de la administración de Donald Trump para lidiar con la inmigración ilegal, específicamente con aquellos individuos considerados una amenaza para la seguridad pública.
Entre los deportados se encuentra un miembro del Tren de Aragua acusado de homicidio. Otro de los migrantes admitió ser buscado en Venezuela por evasión de prisión, robo agravado con arma de fuego e intento de homicidio, según un funcionario de Seguridad Nacional.
Los cargos contra los demás deportados incluyen una variedad de crímenes como posesión de drogas peligrosas, robo, asalto, fraude e ingreso ilegal a Estados Unidos.
Este vuelo se realiza apenas 48 horas después de un primer operativo similar que partió de Fort Bliss, Texas, el martes, con aproximadamente una docena de inmigrantes ilegales catalogados como «altamente peligrosos», entre ellos 10 miembros del Tren de Aragua.
El complejo penitenciario en la Bahía de Guantánamo, que anteriormente albergó a figuras prominentes como los conspiradores del 11 de septiembre, ha sido reutilizado para detener a inmigrantes criminales en el marco de la ofensiva contra la inmigración ilegal. Esta medida no solo busca la deportación efectiva sino también asegurar que los individuos no regresen fácilmente a Estados Unidos, marcando un nuevo capítulo en la utilización de esta instalación militar.

