El pasado 20 de enero, la prensa conoció la renuncia de Murillo y, ese mismo día, él, en sus redes sociales, confirmó la noticia. “He presentado mi renuncia como canciller de Colombia, agradezco al presidente Gustavo Petro por la oportunidad de ser parte de este momento histórico”, dijo en su cuenta de X.  Pero su despedida no fue color de rosas. Fuentes dijeron a Semana que se vivieron momentos de tensión, debido a su salida precipitada y la llegada de Laura Sarabia, su reemplazo.

Al día siguiente, mientras Murillo seguía adelantando labores diplomáticas, la página de la Presidencia de Colombia publicó en sus redes sociales la hoja de vida de Laura Sarabia como su reemplazo, un hecho que no es irregular, pero sí confirma la premura que existió para acelerar la transición. El exministro de las TIC, Mauricio Lizcano, aún no tiene reemplazo, pese a que desde el 20 de enero de 2024 radicó su carta de renuncia.

Una fuente de alto nivel en la Casa de Nariño le confirmó a SEMANA que, aunque Murillo salió del cargo porque tenía interés de apartarse desde diciembre de 2024, ya que “estaba cansado” y se sentía desgastado, no estuvo a gusto con la forma en que se dieron los últimos días en el Gobierno. Se especulan fuertes tensiones con el presidente Petro el pasado fin semana tras el congelamiento temporal de las relaciones entre Estados Unidos y Colombia, por el cruce de mensajes en la red social X de parte del mandatario colombiano y su homólogo estadounidense, Donald Trump.

El exdiplomático no ha confirmado esa versión.

Murillo terminó su labor como canciller sin pena ni gloria, de una forma fría y hasta extraña y sin mayor reconocimiento o agradecimiento de Petro.

Asimismo, hay un hecho que, a juicio de los opositores al gobierno, lució extraño y ocurrió este martes, 28 de enero. Mientras Murillo estaba en Washington tratando de tender puentes para mejorar las relaciones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos, después de la crisis del fin de semana pasado, en la Casa de Nariño ultimaban los detalles para la posesión, al día siguiente, de Laura Sarabia como canciller.