Definiciones ingenuas pero no menos importantes

Opinión | septiembre 18, 2020 | 6:30 am.

Hay definiciones en la vida que señalan un camino.

Entre el amor y el odio preferimos el amor que vivifica y alegra y no el odio que envilece y deprime. Venezuela necesita más amor y menos odio.

Entre la paz y la guerra preferimos la paz. Paz con justicia y fraternidad. Aborrecemos la guerra que mata y que destruye.

Entre la inteligencia y la violencia preferimos la inteligencia que es lo superior del género humano y no la violencia que obedece a los instintos más primitivos.

Entre los puentes y los muros preferimos los puentes que acercan a la gente y no los muros que separan y dividen.

Entre el perdón y la venganza preferimos el perdón que libera y no la venganza que amarga y destruye.

Entre la unión y la división preferimos la unión. Venezuela necesita reconstruir un sentimiento de unidad nacional. Construir un Proyecto Nacional capaz de convocar el esfuerzo unitario de todos los venezolanos y capaz de lograr el bienestar de todos los venezolanos. Menos odio y más amor. Menos insultos y más armonía. Menos confrontaciones inútiles y más cooperación entre todos.

Entre el progreso y el retroceso apostamos por el progreso. Hay muchos que recuerdan con nostalgia el pasado. Nosotros preferimos trabajar con ilusión por el futuro. Construir una Venezuela moderna, democrática, con una economía floreciente, con empleo para todos, con buenos salarios y sin inflación, con justicia social, igualdad de oportunidades, sin corrupción, con servicios públicos eficientes: salud, educación, agua, energía eléctrica, gasolina, gas doméstico, seguridad, transporte, aseo urbano, protección del medio ambiente, etc. Sobre todo, salud, educación y buenos salarios.

Entre la esperanza y el desaliento apostamos por la esperanza que le da sentido a nuestras vidas. Rechazamos el desaliento y el pesimismo que nos condenan a la tristeza y a la inacción. Vienen tiempos mejores para Venezuela y para los venezolanos.

Entre el abrazo y la distancia social preferimos el abrazo aunque entendemos las razones para el distanciamiento social.

Entre votar y no hacer nada preferimos votar. No está en nuestra naturaleza cruzarnos de brazos frente a la tragedia que vivimos. Hay que votar, aunque sea con un pañuelo en la nariz. Pero, hay que votar para cumplir con un deber y para ejercer un derecho.

Seguiremos conversando.

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