No son las sanciones, es la corrupción

Opinión | junio 7, 2020 | 6:30 am.

Si Maduro se va hoy, pronto Venezuela podrá producir la gasolina suficiente para el consumo interno e iremos creando las condiciones para recuperar mercados internacionales que hemos perdido. Y no por las sanciones, como argumentan los propagandistas del régimen, que van de esquina a esquina cacareando que son “las sanciones del imperio” la causa de la ruina de Venezuela, pretendiendo, ilusamente, esconder la verdad. Esta tragedia es la consecuencia de los desenlaces de las arbitrariedades que desencadenaron los mandos dictatoriales de Chávez y Maduro.


Como prueba de la responsabilidad de Chávez y Maduro, de todo cuanto ocurre en Venezuela al día de hoy, está el hecho cierto que teniendo un parque refinador de petróleo de los más modernos del mundo, tal como dice el analista David Moran, “unas verdaderas joyas de refinación”, hoy no producimos ni un litro de gasolina y tenemos que buscarla en el exterior, pagándola con el oro ensangrentado que sacan del Arco Minero. Mientras que con esa perversa operación “le chupan” las remesas que con un inmenso sacrificio envían los millones de ciudadanos venezolanos que forman parte de la diáspora, a sus familiares, que tratan de sobrevivir el viacrucis al que son sometidos dentro del país”.

La paradoja es múltiple: 1. Somos el país con más reservas probadas de crudo del mundo y no se producen los barriles mínimos para el consumo nacional.

2. Tenemos las refinerías más modernas de América Latina, entre ellas la de Amuay, que llegó a calificar como la más importante del mundo, superada por una refinería que está en la India. Y esa extraordinaria refinería de Paraguaná no está operativo porque así lo han dispuesto estos mafiosos.

3. Mientras en el mundo corre como «río crecido desbordado» la gasolina aquí someten a millones de venezolanos a las penurias y humillaciones de esas colas que asombran al mundo que no entiende ¿cómo puede estar ocurriendo esto en una nación que fue puntera de la explotación petrolera y que colocaba diariamente millones de galones de gasolina reformulada en la costa este de EEUU?.

Cuando nos libremos de esa parranda de asaltantes que han paralizado ese complejo de refinación que será factible rehabilitar, porque para eso contamos con el talento humano indispensable, será el contraste con «los piratas» que han sido colocados en cargos claves de toda nuestra industria de hidrocarburos, con las consecuencias ya sabidas del desastre que han ocasionado.

Las toxinas de la corrupción son las causas de ese descalabro. Las verdaderas causas del deterioro de los servicios públicos y el colapso de la cadena de suministros, son la corrupción y los dislates de quienes colocaron en cargos claves a sus amigos y a los socios de los que desde esa cúpula se dedicaron a montar los más escandalosos negociados. Por ejemplo, la compra con sobre-precio de miles de toneladas de alimentos para que después se pudrieran en los puertos del país. Crearon el mamotreto de Pdval, se otorgaron a empresas de “maletín” de los amigos de la revolución, miles de millones de dólares para importar 170 mil toneladas de alimentos y eso fue en el año 2010, nada que ver con sanciones.

De allí que «a otros con ese cuento y lloriqueos», acusando al enemigo recreado en la narrativa de estos estafadores de la fe pública, que asumieron esos cargos, simplemente para desarrollar una gigantesca red de corruptelas. Es necesario recordar que la escasez se disparó en el año 2003, y es “la mala cosecha” de esa desquiciada Ley de Tierras, que dio pie para que se desatara esa cacería contra los productores agropecuarios del país.

No hay luz, porque los miles de millones de dólares que se destinaron a reparar turbinas, instalar termoeléctricas, adquirir plantas eléctricas se los robaron. ¿Y qué paso? Que Venezuela está a oscuras y los falsos revolucionarios muy ricos, a expensas del dinero de los venezolanos. Los hospitales están sin equipos y sin medicinas porque también se robaron los dólares dispuestos para comprar equipos e insumos para los centros de salud. Esa calamidad de la salud, nada tiene que ver con sanciones, es la corrupción la razón de ese desmadre. Por eso estimo que todo centavo de dólar que se ponga en las manos de los responsables de la catástrofe humanitaria de Venezuela, será “más leña para la candela”, o sea más dinero para que se sigan llenando los bolsillos de los malandros que no paran de saquear. Sería igual que poner en manos de “los colectivos” la gasolina con la idea peregrina de remediar la escasez de combustible. Ya sabemos que con esa gasolina seguirán incendiando al país.

Reiteramos nuestra convicción de que la alternativa es seguir con el empeño de salir definitivamente de Maduro y sus mafias. Cuando eso ocurra, será factible iniciar el proceso de reconstrucción de la Republica. De sus instituciones y alumbrara de nuevo el Sol de la esperanza, de la fe y del progreso para todos.

@alcaldeledezma