¿Mismas condiciones de 2015?

Opinión | junio 19, 2020 | 6:26 am.

Estando Chávez vivo en 2010, tras el revés de la reforma, y de haber perdido alcaldías y gobernaciones claves, el régimen ya conocía su precariedad. El control institucional y de recursos públicos no bastaban por sí solos para obtener victorias. Por tal motivo, picaron adelante con la reforma de la Ley Orgánica de Procesos Electorales y posterior alineamiento, a conveniencia del Psuv, de las circunscripciones electorales perpetradas por el CNE. Con esta antisoberana fórmula, siendo minoría, el chavismo pudo hacerse de la mayoría de los diputados de la AN, cuando su popularidad oscilaba 35 puntos.

En 2015, la impopularidad del chavismo se había incrementado, tanto que esa reingeniería antidemocrática, el discrecional control del erario y el secuestro institucional de nada le valieron. Recibió una paliza electoral en las parlamentarias de la que nunca pudo levantarse. Al contrario, sus niveles de rechazo continuaron elevándose hasta los impactantes niveles de hoy: 85% aproximadamente.

Desde ese año, la reingeniería electoral antidemocrática rebasó los límites de la legalidad.El régimen chavista no tuvo más opciones que inhabilitar a los partidos y candidatos con mayor apoyo popular, obviamente, todos de oposición. No solo impone los procesos electorales que le plazca, sino que también los evita con burdos desafueros, como el revocatorio 2016.

Así… léase bien… desde 2015 las condiciones electorales en Venezuela pasaron de “mínimas” a “imposibles”. Desde ese año el régimen inhabilita las organizaciones opositoras más fuertes, a sus figuras relevantes, impone electores, candidatos, partidos, votos (ratificado por la misma Smartmatic). Manipula las circunscripciones y los centros electorales, sus horarios de apertura y cierre, el registro electoral permanente, los miembros de mesas y un sinfín de tretas más, entre las que destacan los puntos rojos, las intimidaciones realizadas por los colectivos armados, etc.

Por todo eso, cuando usted oiga o lea alguna figura política alegando que “en 2015 se ganó con un CNE parcializado y mismas condiciones adversas de hoy” sepa está mintiendo sin empacho.

Esas condiciones cambiaron dramáticamente. Hoy son muchísimo peores ¡Insorteables!

No tenga duda que ese político ha sido tarifado. Y tiene furtivos intereses en que se desarrollen procesos electorales como los consumados desde 2017. Procesos hechos a la imagen, semejanza y necesidades del Psuv, del régimen, al margen de la ley y todo precepto democrático.

Paralelo a ello, el voto en Venezuela ha sido aniquilado. No premia. No castiga, ni genera cambios ¿Para qué votar sí el régimen anula las instancias que pierde y continúa imponiendo el modelo cubano? A esta precisa reflexión ha llegado una población obligada a reducir el país a lo familiar, a la sobrevivencia de los suyos.

La expropiación de las directivas nacionales de las principales organizaciones políticas, realizada por el TSJ, dan cuenta del desespero del régimen. Intenta estérilmente consumar un proceso electoral con las siglas de los partidos más representativos, pero controlados por él. Pero será del todo inútil. Las próximas parlamentarias solo generarán otro proceso comicial donde la abstención continuará siendo la reina, dando lugar a otra institución chavista desconocida por el mundo. El régimen seguirá sin ver la luz, aislado de occidente… los habitantes de este país continuaremos pagando las consecuencias de sus actos retencionistas de poder.

Los procesos electorales jamás ¡jamás! deben realizarse en “condiciones mínimas”. Deben ser desarrollados en condiciones de idoneidad institucional. Si no, de nada sirven. Solo para empeorar lo que ya viene mal… y de eso los venezolanos sabemos bastante.

@leandrotango