Estamos en Babel, donde todos hablan pero nadie se entiende

Opinión | abril 26, 2020 | 6:24 am.

Son numerosas las personas e instituciones que emiten opiniones, algunas de ellas sustentadas con análisis, bien documentadas y avaladas por expertos. Sin embargo, y lamentablemente, lo que observamos es una creciente diferencia entre los proponentes, demostrándose una evidente conflictividad entre los actores responsables de lograr, así sea, una base de acuerdos mínimos que nos dé esperanzas ante la grave crisis política, económica y social en Venezuela.

En lo político las distintas propuestas son muy diferentes. Quienes ejercen el poder insisten en mantener la agenda que les favorece y así preservar el control institucional del país. Los voceros de la Asamblea Nacional insisten en un inmediato proceso electoral con un nuevo CNE. También se observa en otros movimientos políticos propuestas intermedias. Lo preocupante es que no se ve ningún tipo de aproximación a un acuerdo entre estos actores.

En lo social existen diferencias aún mayores. Los que ejercen el poder insisten en el suministro de las cajas Claps y los recursos aportados a través de las Misiones como la solución mas conveniente. Por otro lado, instituciones alertan ante el crecimiento de los índices negativos de inflación, la cual disminuye la capacidad de consumo de las familias, con sus efectos en los elevados niveles de pobreza y calidad de vida. Se estima que la canasta alimentaría ya alcanza los cuarenta millones de bolívares, habiéndose su valor duplicado entre marzo y los días transcurridos del mes de abril. La cesta Petare, que incluye ocho alimentos esenciales y es una referencia valida para los sectores de la población más vulnerables, su costo corre hacia los 5 millones de bolívares.

En lo económico, las diferencias se hacen evidentes entre los actores privados y la estrategia publica aplicada de estatizar los medios de producción. Somos el único país del mundo que en cuatro años ha perdido más de dos terceras partes de su producto interno bruto, encontrándonos con una capacidad productiva muy por debajo de la que teníamos hace 15 años cuando comenzaron la toma de empresas y tierras privadas.

Y es el conglomerado productivo publico el que ha tenido la mayor caída, encontrándose la gran mayoría de las tierras y empresas publicas paralizadas o alcanzando algunas de ellas un máximo de un 20% de las cantidades que se producían en el 2005. Se considera que es esta es la causa principal de la caída de la producción nacional con sus consecuencias en el consumo y la elevada inflación

Todo lo anterior nos indica que estamos en una Torre de Babel. No se observa aunque sea algunos indicios de comunicación que nos den esperanzas de alguna forma de entendimiento. Es lo contrario.

Lo que vemos es una mayor vocería antagónica que solo crea desesperanza y confusión.

Presidente

Red por la defensa al Trabajo, la Propiedad y la Constitución