Guaidó y el discurso de Trump

Opinión | febrero 6, 2020 | 6:24 am.

«Los Estados Unidos lideran una coalición diplomática de 59 naciones contra el dictador socialista de Venezuela, Nicolás Maduro. Maduro es un gobernante ilegítimo, un tirano que brutaliza a su pueblo. Pero el control de la tiranía de Maduro será aplastado y roto. Aquí esta noche hay un hombre que lleva consigo las esperanzas, sueños y aspiraciones de todos los venezolanos. Acompañándonos en la galería está el verdadero y legítimo Presidente de Venezuela, Juan Guaidó. Sr. Presidente, por favor lleve este mensaje a su patria. ¡Todos los estadounidenses están unidos al pueblo venezolano en su justa lucha por la libertad! El socialismo destruye naciones. Pero recuerde siempre, la libertad unifica el alma».


¡Tremendo compromiso! Esa parte del discurso de Trump removió la fibras de todos los venezolanos y fue como una limonada fría y refrescante en el medio de un verano ardiente que no acaba de terminar, renovando las esperanzas de terminar pronto con esta tragedia. Pero además hace algo que no esperaban en la oposición oficial: Compremete a Juan Guaidó a una solución inmediata del problema de los venezolanos. No mas esperas, no más politiquería de elecciones de largo plazo. En la casa de la democracia mas perfecta del mundo se le dijo que la libertad es primero. ¿Habrán entendido el mensaje?

Trump le dijo que representa “las esperanzas, sueños y aspiraciones de todos los venezolanos” y que su pueblo nos acompaña “unidos al pueblo venezolano en su justa lucha por la libertad”. No acompañan al G4-Guaidó, ni a los partidos de la oposición oficial sino al pueblo venezolano. Esa ha sido siempre la posición del gobierno de Trump. Pero echemos un ojo mas de cerca a la presencia de Guaidó en Washington en el Congreso norteamericano, en especial en la reunión de la presentación de cuentas del Presidente norteamericano a los representantes de su pueblo.

Lo primero que me llama la atención no son las palabras ni la ovación a Juan Guaidó (que no es a Guaidó, sino a la lucha con sangre en las calles de este sufrido pueblo durante años, reconocimiento al pueblo venezolano que agradezco personalmente al Congreso de los Estados Unidos) sino a la presencia misma del Presidente Encargado allí, luego de haber anunciado en Canadá que no estaba prevista una reunión con Trump.

Lo que creo que está sucediendo es que Guaidó y sus asesores en la gira nunca tuvieron prevista una reunión en Washington con Trump. Eso fue confesado por Guaidó al hacer esa declaración en Canadá. Pero al ver la matriz de opinión que se formó en Venezuela de que constituía, por decir lo menos, una soberana idiotez no entrar en contacto con las autoridades norteamericanas siendo nuestro mayor aliado en esta lucha, y en su propio patio, después de haber hecho el esfuerzo de salir de Venezuela -opinión que este escribidor suscribe plenamente-, se cambió la gira hacia los Estados Unidos para un encuentro con la mayor colonia venezolana en los Estados Unidos, en el sur de la Florida.

Eso denota el “como vaya viniendo, vamos viendo”, la conocida doctrina de Eudomar Santos, que al parecer es norma una en el gobierno interino. De esos contactos con las autoridades norteamericanas, ya en territorio de los Estados Unidos, la especie de una reunión con el Presidente Trump ya no estaba tan lejos, aun cuando hubiera rechazado la oferta del ex Embajador Diego Arria de armarle una Formula Arria en Nueva York para volver a introducir el tema de Venezuela en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Pienso que el equipo de Guaidó no debería desestimar esa oferta.

El aumento de las expresiones fuertes en contra de Maduro de los principales voceros de la Administración norteamericana, comenzando por el Presidente Trump (“será aplastado y roto”), denotarían la inminencia de un desenlace inmediato. Pero como esto ha sido así en el pasado, eso no tendría mayor significación ahora de no ser por la presencia de Juan Guaidó en Washington. El tema de Venezuela volvió a tomar significación en la opinión pública norteamericana. El gobierno de Trump debe estar comunicándole a Guaidó en persona de sus planes con respecto al régimen.

Esa es una razón de peso para que Guaidó no vuelva con las manos vacías a Venezuela, ni que la Casa Blanca permita que vuelva sin una solución, porque de ser así, de haber sido llevado a las alturas del Olimpo en el Congreso norteamericano, Guaidó descendería a las profundidades infernales del desprecio de los venezolanos por no haber traído del exterior una solución a nuestro grave problema. ¿Permitirán los norteamericanos que eso ocurra? Si existe una solución inminente que nosotros desconozcamos, ¿porque dejar que Guaidó pierda la confianza de los venezolanos?

Lo que sí es cierto es el para qué regresaría Guaidó sin una respuesta. ¿Regresaría para seguir haciendo reuniones de la Asamblea Nacional legítima –y no reconocida por el régimen- en las calles? ¿Seguir sesionando en Baruta? ¿Qué sentido tiene eso? Lo que veríamos es la continuación de las negociaciones por elecciones parlamentarias a finales de año como nos lo han anunciado. Esa es la receta de una condena segura de la esperanza de todos los venezolanos. A las pocas semanas ese volver al “business as usual” Guaidó sería polvo cósmico.

En consecuencia Guaidó tiene que tener una respuesta creíble para los venezolanos que no sean elecciones. Ya nosotros le planteamos una: la Consulta Popular Plebiscitaria restauradora la vigencia de la Constitución y que sea el pueblo el que decida. Sería bueno que respaldara esta solución y se sumara a lo que ya están pidiendo múltiples sectores de la Sociedad Civil venezolana. Ya escuchó a Trump decir en el Congreso norteamericano que respaldan nuestra lucha por la libertad. Entonces seguramente respaldarán nuestra decisión como pueblo de acabar con la tiranía en una Consulta Popular.

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