El gobierno de Estados Unidos informó el jueves la extradición desde Colombia del ciudadano venezolano José Enrique Martínez Flores, alias “Chuqui”, señalado como presunto integrante de alto rango de la organización criminal Tren de Aragua (TdA).

Según el Departamento de Justicia estadounidense, Martínez Flores, de 24 años, comparecerá ante un tribunal federal en Houston acusado de conspirar para proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera y de delitos relacionados con narcotráfico internacional.

Las autoridades estadounidenses sostienen que el venezolano formaba parte del círculo cercano de liderazgo del Tren de Aragua en Bogotá, Colombia, donde presuntamente supervisaba actividades vinculadas con tráfico de drogas, extorsión, prostitución y homicidios. El acusado fue arrestado por autoridades colombianas el 31 de marzo de 2025 tras una solicitud de captura provisional presentada por Washington.

Asimismo, la acusación federal señala que Martínez Flores participó en una conspiración para distribuir más de cinco kilogramos de cocaína desde Colombia con destino a Estados Unidos y que los recursos obtenidos eran utilizados para financiar operaciones criminales del Tren de Aragua.

El Departamento de Estado designó al Tren de Aragua como organización terrorista extranjera y entidad terrorista global especialmente designada el pasado 20 de febrero de 2025. Las autoridades estadounidenses indicaron además que otros tres presuntos líderes de la organización continúan prófugos y son buscados por organismos federales.

Entre ellos figura Giovanni Vicente Mosquera Serrano, alias “El Viejo”, quien actualmente aparece en la lista de los 10 fugitivos más buscados por el FBI. Estados Unidos también ofrece recompensas millonarias por información que conduzca a la captura de otros integrantes señalados del grupo criminal.

El caso forma parte de las operaciones de la Fuerza de Tarea Conjunta Vulcan (JTFV), iniciativa federal creada originalmente contra la MS-13 y posteriormente ampliada para combatir al Tren de Aragua y otras organizaciones criminales transnacionales. La investigación contó además con apoyo de autoridades colombianas y agencias estadounidenses destacadas en Bogotá.