El director del Cicpc, Douglas Rico, reveló este martes 12 de mayo nuevos detalles sobre la captura en Venezuela de Erika María Herrera, la ciudadana mexicana señalada por el asesinato de su nuera, Carolina Flores Gómez, exreina de belleza de Baja California de 27 años.

Según explicó el jefe policial, las autoridades venezolanas comenzaron el seguimiento de Herrera luego de recibir información desde México sobre su posible ingreso al país pocos días después del crimen ocurrido el pasado 15 de abril.

Rico detalló que funcionarios del Cicpc se trasladaron hasta el Aeropuerto Internacional de Maiquetía para verificar los movimientos migratorios de la mujer y reconstruir la ruta que tomó dentro del territorio venezolano.

“El día 28 de abril, en coordinación entre el Gobierno de México y el Gobierno de Venezuela, se recibe la información de que, presuntamente, esta ciudadana había ingresado a territorio venezolano”, explicó.

Las investigaciones permitieron establecer que Herrera llegó a Venezuela el 16 de abril y permaneció primero en un hotel de La Guaira antes de trasladarse a Caracas.

“Se alojó en el hotel Eurobuilding, en La Guaira. De allí sube a Caracas dos días después y se aloja en un hotel de La Candelaria y, posteriormente, termina en una residencia en El Cigarral”, indicó Rico.

La ubicación final de la mujer permitió activar mecanismos de cooperación internacional entre organismos venezolanos y agencias policiales extranjeras para proceder con su captura.

El director del Cicpc señaló que las coordinaciones se realizaron mediante Interpol y Ameripol con el objetivo de avanzar posteriormente en los procesos judiciales y su eventual traslado a México.

Durante sus declaraciones, Rico también describió el comportamiento de Herrera tras ser localizada por las autoridades venezolanas.

“En las breves conversaciones que tuve con ella (…) hablaba de que eso había sido un accidente, que lo que pasó allí, ocurrió con un juguetico que le dejó su esposo, hoy difunto”, comentó.

El funcionario agregó que la mujer evitaba referirse directamente al arma involucrada en el crimen y aseguró desconocer su paradero.

Asimismo, afirmó que la actitud de la detenida llamó la atención de los investigadores. “Ella tenía una actitud muy fuerte para su edad de 63 años, sabiendo que había cometido un hecho tan horrendo”, sostuvo Rico.