Luego de siete años de sanciones al sistema financiero venezolano, la medida tuvo un revés este martes 14 de abril cuando el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió dos nuevas licencias, con ellas flexibiliza las restricciones que pesaban sobre el Banco Central de Venezuela (BCV) y otras tres entidades bancarias estatales.

La licencia general N.° 57 autoriza ciertas transacciones con bancos venezolanos y personas del Gobierno. Los bancos a los que aplica la media son: Banco Central de Venezuela (BCV), Banco de Venezuela, S.A., Banco Digital de los Trabajadores Banco Universal C.A. y el Banco del Tesoro, C.A.

Los economistas sostienen que la decisión tiene efectos inmediatos y que le permite al BCV retomar sus funciones, reinsertarse al sistema financiero internacional y normalizar las operaciones, pero también apuntan que podría mitigar la brecha cambiaria y mejorar la distribución de divisas en la banca nacional.

Para el economista Manuel Sutherland desde 2019 no se había registrado «una apertura tan importante» en el tema de sanciones. «Esto es mucho más grande que las licencias petroleras particulares a empresas, lo que se hizo es una flexibilización muy fuerte y que está condicionada a que el Gobierno ofrezca ciertas garantías como permitir auditar y fiscalizar los pagos», dice a Noticiero Digital.

Sutherland apunta que licencias emitidas por el departamento estadounidense permiten casi todas las actividades internacionales que estos bancos tenían bloqueadas desde hace siete años.

Por su parte, el economista Hermes Pérez explica a Noticiero Digital que con estas licencias estos bancos pueden tener acceso y retomar relaciones con el sistema financiero estadounidense y su sistema SWIFT. «Esto les permite abrir cuentas en bancos estadounidenses, hacer transferencias y restablecer comunicación con la Reserva Federal de EE. UU. que es el socio comercial ideal», dice.

Pérez agrega que ahora estas entidades pueden abrir y cerras cuentas, retomar servicios de bancos corresponsales y recibir remesas a costos inferiores, así como regularizar el pago de tarjetas de débito y crédito internacionales.

Otra de las actividades que estaban frenadas antes de la flexibilización de sanciones eran las operaciones de cambio de divisas, como la importación de billetes desde EE. UU. «Desde 2019 estos dólares que estaban en Venezuela no podían cambiarse y por ende no habían billetes nuevos y con esto el BCV periódicamente podrá cambiar billetes deteriorados por billetes nuevos a la Reserva Federal de EE. UU.», indica el especialista.

Por su parte, el economista Asdrúbal Oliveros aclara que más que un levantamiento de sanciones se trata de una flexibilización. «Está bastante acotado el rango de acción que les están permitiendo al BCV y a algunos bancos de la banca pública, esta flexibilización está enmarcada en las operaciones y transacciones dentro del marco de acción con los Estados Unidos y autorizada por los Estados Unidos», dice.

«¿Por qué digo flexibilización y no levantamiento? porque cuando tienes un levantamiento prácticamente quedas con libertad de hacer transacciones con cualquiera y en este momento no la lay, pero es un excelente primer paso», apunta Oliveros en entrevista con Éxitos.

Esta decisión según Oliveros puede mejorar el mecanismo de asignación de divisas, como por ejemplo, ampliar la cantidad de empresas, sectores y personas que pueden acceder a divisas, así como un mayor numero de bancos a participar.

Otro elemento que destaca Asdrúbal Oliveros es que las pequeñas y medianas empresas, incluso emprendedores, que estaban restringidos en el acceso a las divisas pueden empezar a participar en las subastas que se llevan a cabo en los bancos nacionales.

El director de Ecoanalítica Alejandro Grisanti sostiene que esta medida es «el punto de inflexión más importante para el sistema cambiario venezolano» y que se da en un momento donde la banca posee una buena liquidez de divisas, que debería ayudar a cerrar la brecha cambiaría.

«Cuando se sanciona al BCV, en la práctica se termina sancionando a todo el sistema financiero. La desconexión de corresponsalías y el sobrecumplimiento bloquearon durante años operaciones legítimas, afectando especialmente a bancos medianos y pequeños. La flexibilización abre la puerta a normalizar pagos, divisas y flujos externos», comentó Grisanti en X.

El CEO de Ecoanalítica añadió que esperan que más temprano que tarde se anuncie una nueva directiva en el BCV y que esta traiga un cambio de fondo en su gobernanza, «más técnica, más independiente y con capacidad de ejecutar las reformas necesarias».

Para Pérez el sistema financiero venezolano «son más de cinco bancos», con relación a que apenas cinco estaban accediendo a las subastas. «Esto da una mayor capacidad para hacer operaciones con todo el sistema financiero y eso podría incluir las casas de cambio, eso debería reducir la brecha, facilitar la distribución de dólares en el país, sin embargo el principal problema está asociado con la inflación y allí no se han tomado medidas, la política fiscal y monetaria también siguen siendo las mismas», advirtió.

Entre los beneficios que el economista Hermes Pérez subraya para el BCV está que este puede retomar sus funciones, no obstante, señala que luego de siete años sin tener activas este tipo de operaciones, dice que es muy probable que estas entidades hayan perdido la experticia y que en los próximos días o meses vayan a necesitar pruebas de ajustes, revisar si deben volver a aprender a hacer estas operaciones y si hay personas que cuenten con las autorizaciones requeridas para hacer operaciones en los mercados financieros internacionales.

Manuel Sutherland también sostiene que las nuevas medidas disminuyen los pagos asociados a intermediarios a los que debía recurrir la administración anteriormente ante las limitaciones. Por otro lado, es precavido sobre el impacto que esto tendrá en la economía. «Eso está por verse porque no eliminan los problemas de fondo, como crisis salarial, crisis social, problemas de producción, seguridad jurídica. No ha habido cambios drásticos que se necesitan, seguimos teniendo el encaje legal más grande del mundo de 73%,  falta mucha voluntad política para cambiar las cosas que hacen falta y que empiece a tomarse en serio la economía».