El ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello rechazó este domingo las expresiones dirigidas contra la presidenta encargada de Venezuela,, Delcy Rodríguez durante un acto político de María Corina Machado en Madrid, España.
En transmisión de VTV, Cabello dijo que los comentarios emitidos durante la actividad no solo constituyen un ataque contra Rodríguez, sino que también representan una agresión hacia la mujer venezolana en términos más amplios.
Según afirmó, este tipo de manifestaciones forman parte de una “campaña de odio” que, a su juicio, debe ser frenada para evitar que el debate político se convierta en descalificaciones personales.
El dirigente insistió en que las diferencias ideológicas no pueden justificar expresiones ofensivas que vulneren la dignidad de las personas, especialmente cuando se trata de mujeres que ejercen funciones públicas.
Sus declaraciones se producen luego de la polémica generada por consignas lanzadas durante un evento opositor celebrado en la capital española, que provocó reacciones dentro del escenario político venezolano.
Embajada en España rechazó «discurso de odio» de Baute contra Delcy Rodríguez por llamarla «mona»
La Embajada de Venezuela en España pidió perdón por las declaraciones «de odio» que emitió el cantante Carlos Baute durante el acto de la opositora María Corina Machado, celebrado este sábado en Madrid, España.
«Esta Embajada expresa sus mas sinceras disculpas al pueblo de España, que conoce en su propia historia el horror del fascismo y de los crímenes de odio», suscribe un comunicado de la embajadora venezolana Gladys Gutiérrez.
En momentos previos a la aparición de Machado en el balcón de la Real Casa de Correos, el cantante Carlos Baute, que se encontraba ofreciendo una actuación en el escenario habilitado en la plaza, alentó a los miles de asistentes allí presentes con el grito de «¡Fuera la mona!», en referencia a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
La embajada condenó especialmente que las expresiones se dirigieran contra una mujer, al considerar que ello configura «una forma de violencia política basada en misoginia y racismo».
Asimismo, señaló además que llamar «mona» a una mujer constituye «un acto de deshumanización incompatible con los principios del derecho internacional de los derechos humanos».