Las estaciones de servicio se adaptaron a un nuevo esquema para la venta de combustible que diseñó el Estado a mediados de 2020 en medio de una profunda escasez de gasolina. La medida dio inicio a la dolarización parcial del combustible, sin embargo, casi seis años después el gremio señala que el modelo se agotó y debe ser revisado.

Las peticiones que hacen organizaciones como Fenegas y Metrogas, es que las autoridades revisen el esquema y lleven a las estaciones de servicio a una estandarización, siguen sin respuestas, por lo que el gremio se ha declarado en emergencia. Afirman que el modelo actual no les reporta ganancias.

«Ya llegamos a un límite en donde no tenemos salidas, estuvimos siempre en el modo sálvese quien pueda, pero el detonante fue que desde el 13 de diciembre dejaron de pagarle a las estaciones subsidiadas, porque hubo una caída del sistema SAP y estuvieron hasta marzo declarándose incapaces de resolver el problema», comenta Ana María Urdaneta en entrevista a Noticiero Digital. Este fue el detonante para que el gremio, que había estado en silencio en los últimos años, decidiera exponer los distintos problemas que atraviesan.

Urdaneta agrega que la ventaja que tienen las estaciones dolarizadas es que pueden recibir sus ingresos en tiempo real, mientras que las subsidiadas dependen de que Petróleos de Venezuela (Pdvsa) les pague por el Sistema Patria. Pese a que luego de tres meses y tras varios reclamos se volvieron a reactivar los pagos, la vocera dice que les preocupa que varias estaciones en las regiones del país no han recibido lo acumulado que se adeudó en ese periodo.

Sobre cómo hicieron para honrar los compromisos mientras el dinero dejó de caer, la gremialista dice que «cayeron en modo supervivencia». Algunos dueños de estaciones se apoyaron de sus negocios conexos como caucheras o venta de repuestos -incluso dice que desde sus propios bolsillos- para pagarle a los trabajadores.

«En estos tiempos donde la economía está tan paralizada son muy poco los ingresos que se tienen, pero los gasolineros se meten la mano en el bolsillo para proteger su propio patrimonio, porque estas son estaciones de terceros en su mayoría. También llegamos a un acuerdo con los trabajadores para pagarle en la medida de nuestras posibilidades», cuenta Urdaneta.

El presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Empresarios de Hidrocarburos (Fenegas) Óscar Prósperi comenta a Noticiero Digital que los ingresos actuales de las estaciones no cubren los gastos operativos, en ese sentido, señala el aumento de los servicios públicos, nuevos impuestos como la Ley de Pensiones. Por ejemplo, indica que un servicio de Internet les cuesta alrededor de 50 dólares.

«El margen comercial ha quedado desfasado, este fue fijado en junio de 2020 a dos centavos de dólar y se ha mantenido en estos seis años, a la fecha es insuficiente para cubrir los costos operativos. Desde 2025 se ha pedido revisar ese margen comercial», señala el presidente de Fenegas.

En una estación de servicio, según datos de Fenegas, pueden trabajar unas 12 personas, entre operadores de isla y trabajadores administrativos.

Los ingresos de las estaciones en Caracas varían de forma considerable con las de las regiones, el motivo es la también considerable diferencia del despacho. Mientras que las de la capital reciben surtido a diario, las del resto del país lo reciben una vez por semana, indican los gremios.

El presidente de Fenegas explica que una estación subsidiada en las regiones recibe alrededor de 300.000 litros de combustible al mes y que los ingresos podrían rondar los 600 dólares mensuales, mientras que en Caracas señala que estas pueden recibir un promedio mensual de unos 550.000 litros y ganar unos $5.000 mensuales. Datos de Metrogas indican que otras estaciones en Caracas pueden llegar a hacer menos de eso, alrededor de 3.000 dólares al mes, y que en todos los casos estos ingresos no cubren los gastos de las E/S.

La situación tampoco mejora para quienes venden gasolina «súper premium», un nuevo esquema que se sumó a los dos existentes para las estaciones (subsidiadas y dolarizadas) a mediados de febrero de este año. Se trata de un programa piloto inicialmente en Caracas y otras zonas, donde la gasolina de 97 octanos se vende a 1 dólar por litro, en lugar del precio de 0,50 dólares establecido desde junio de 2020.

Prósperi señala que las que venden «súper premium» solo despachan 2.000 litros diarios y que tampoco les alcanza para cubrir los costos. Estas funcionan a cargo de Pdvsa y del Ministerio de Petróleo.

Para los voceros hay muchas cosas que cambiar. Por ejemplo, demandan tener la posibilidad de volver a pedir a Pdvsa la cantidad de combustible que necesita cada estación, en la actualidad explican que es la estatal la que asigna y decide cuántos litros va a recibir cada una.

Alrededor de un 60% (974) de las estaciones son dolarizadas, mientras que el otro 40% (649) son subsidiadas. En total, Fenegas indica que hay unas 1.623 estaciones de servicio.

Puentes con las autoridades

Los constantes cambios en la cartera de Petróleo hacen que los acuerdos a los que llegan parcialmente se vean desvanecidos. «Uno de los problemas es el continuo cambio de actores a nivel de  ministerio, cuando ya se va a tomar alguna acción resulta que hay un cambio y tenemos que volver a comenzar», reconoce Ana María Urdaneta. La vocera agrega: «Por donde sea los gasolineros no ganamos una con Pdvsa».

Por su parte, Prósperi recuerda que en 2024 se crearon mesas técnicas para la revisión del margen comercial, pero que al final no se tomó ninguna decisión.

Desde el gremio también advierten que el bolsillo de la población no da para soportar aumentos en el combustible, en ese sentido, defienden que se mantengan el precio actual, pero apuntan que lo que debe ser revisado es el modelo.

Por ejemplo, Fenegas señala que el subsidio a la gasolina no debería ser a través de la huella y del sistema Biopgao sino que este sea un pago directo al público y que el consumidor pueda volver a tener la posibilidad de elegir dónde quiere poner gasolina. «Hay que limpiar esa base de datos, hay muchos sectores que están recibiendo subsidio y no lo necesitan. Hay que homogenizar el mercado para que estas estén en capacidad de vender, eso sinceraría la economía de las estaciones», proponen.

Venezuela se abre a las inversiones

A raíz de un acuerdo energético entre EE. U. y Venezuela a principio de este año, inversionistas extranjeros han visitado la nación, lo que aumenta las expectativas de una reactivación en el sector, sin embargo, por ahora en este gremio no perciben el impacto.

«Se habla mucho de una apertura en el mercado de hidrocarburos, pero aún como sector no lo vemos. Pensamos que tienen que derogar la ley de ordenamiento interno. Hoy estamos aumentando nuestra producción petrolera y eso debería ser en cascada un beneficios para todo el mundo, incluido nuestro sector», sostiene Prósperi.

Por su parte, Urdaneta señala que algunas estaciones parecen «vitrina» porque han recibido el apoyo de Pdvsa, pero en el resto hay deterioro de maquinarias, surtidores y tanques.

Para Urdaneta la entrada de otras compañías que funjan como «abanderadas» de las estaciones de servicio podría quitarle un gran peso a Pdvsa para el manteniendo de las mismas. «Si Pdvsa ha demostrado que no ha podido cumplir esa función, bienvenidas sean esas compañías para mejorar el servicio a nivel nacional», pide.

Agentes externos

Los gremialistas también rechazan la presencia de «agentes externos» en las gasolineras, algo que afirman «ha desvirtuado la actividad del sector». Explican que los prestadores de servicio conocen el negocio y no necesitan de «tutores». Entre esos «agentes externos» mencionan instituciones como Fontur, sindicatos de transporte público y otros que dicen ni «saber identificar».

«Rechazamos la intromisión de gente que desconoce el mercado y que ha desmejorado la imagen de los gasolineros, queremos que todas podamos volver a ser iguales, sin ningún actor ajeno», reitera la presidenta de Metrogas.