El juez de la Corte Suprema de Brasil, Alexandre de Moraes, dictaminó el traslado del expresidente Jair Bolsonaro a una celda especial en el 19.º Batallón de la Policía Militar del Distrito Federal, instalación conocida como «Papudinha». El exmandatario, quien cumplía condena en la sede de la Policía Federal desde noviembre tras ser sentenciado a 27 años y tres meses de prisión por intento de golpe de Estado, compartirá recinto con aliados de su gestión, como el exministro Anderson Torres. Así lo informó el medio local O Globo.
La decisión judicial autorizó a Bolsonaro a recibir asistencia religiosa y a participar en un programa de redención de pena mediante la lectura, aunque denegó la solicitud de la defensa para instalar un televisor con acceso a internet. El juez Moraes justificó el traslado hacia condiciones «aún más favorables», permitiendo al detenido mayor tiempo de visitas familiares, acceso libre a zonas de esparcimiento y la posibilidad de utilizar equipos de fisioterapia personales.
En su resolución, el magistrado enfatizó que el estatus de expresidente otorga a Bolsonaro privilegios excepcionales en comparación con los más de 384.000 condenados del sistema penitenciario brasileño. Moraes rebatió las quejas de los familiares del político, calificándolas de «críticas infundadas» y un «intento sistemático de deslegitimar» la ejecución de la sentencia, tras las denuncias de sus hijos, Flávio y Carlos Bolsonaro, sobre supuestas condiciones precarias.
Como paso previo a una posible solicitud de arresto domiciliario humanitario, el tribunal ordenó una evaluación clínica integral por parte de peritos de la Policía Federal. Los especialistas deberán determinar si el estado de salud del expresidente requiere su traslado a un hospital penitenciario o si puede continuar cumpliendo su condena en el batallón, bajo el régimen de detención especial que le corresponde por el cargo que desempeñó.
El ministro Moraes subrayó que la estancia previa de Bolsonaro en la superintendencia policial se desarrolló bajo un «absoluto respeto a la dignidad humana», contando con aire acondicionado, nevera ejecutiva y asistencia médica las 24 horas. Según el magistrado, el cambio de centro de reclusión responde a la necesidad de mantener la seguridad del interno, desestimando que las condiciones anteriores fuesen deficientes como alegaba el entorno del exjefe de Estado.

