La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, vinculó este martes 6 de enero el juicio contra Nicolás Maduro con la seguridad nacional y la crisis migratoria.

La funcionaria acusó al exmandatario venezolano de haber ejecutado una política deliberada para «vaciar sus cárceles y manicomios» y permitir supuestamente el ingreso de criminales a territorio estadounidense durante la administración anterior.

Según Bondi, esta estrategia y el narcotráfico masivo representaban una amenaza directa para la estabilidad económica de la potencia norteamericana. «Para que nuestra economía prospere, necesitamos seguridad en nuestro país», afirmó, asegurando que el presidente Donald Trump frenó esta situación y está plenamente consciente del impacto que el «narcoterrorismo» tiene en la sociedad.

La jefa del Departamento de Justicia reiteró que el objetivo de la operación y el posterior enjuiciamiento en Nueva York es «mantener a Estados Unidos seguro». Bondi concluyó que la única vía para garantizar esa protección es mantener bajo custodia a Maduro y a Cilia Flores, a quienes acusó de facilitar la entrada de elementos peligrosos y drogas letales a la nación.