El tanquero Hyperion, sancionado por el Departamento del Tesoro por transportar petróleo ruso, arribó recientemente al complejo de refinación de Amuay, según datos de rastreo de buques citados por la agencia Bloomberg, convirtiéndose posiblemente en la primera embarcación que desafía el bloqueo naval impuesto por el presidente Donald Trump contra Venezuela.

La nave de bandera de Barbados, que cargó suministros en Múrmansk a finales de noviembre, ingresó a aguas venezolanas el pasado jueves por la noche mientras transportaba diluyentes necesarios para procesar el crudo pesado nacional. Washington identificó al buque en enero como parte de una flota fantasma que opera clandestinamente para “apuntalar el sector energético ruso mediante el traslado de crudo y productos petroleros en barcos que navegan sin ser detectados porque suelen apagar y falsificar señales de transpondedor”.

El arribo del Hyperion ocurrió en un contexto de máxima tensión, luego de que el mandatario estadounidense advirtiera esta semana sobre la implementación de un cerco total contra los navíos sancionados. Ante la incertidumbre sobre si un ataque militar podría derivar en un conflicto bélico, Trump declaró a la cadena NBC que “no lo discuto”.

A diferencia de la flota fantasma, las exportaciones de Chevron Corp. avanzan sin contratiempos hacia Norteamérica, luego de que los buques Minerva Astra y Searuby recibieran autorización este viernes para zarpar con cerca de un millón de barriles. La compañía con sede en Houston ratificó el estatus legal de sus actividades al asegurar que “las operaciones de Chevron en Venezuela continúan sin interrupciones y en pleno cumplimiento de las leyes y regulaciones aplicables a su negocio, así como de los marcos de sanciones provistos por el gobierno de EE.UU.”.

Tras la descarga en Amuay, persiste la duda sobre si el Hyperion permanecerá en aguas jurisdiccionales para evitar una incautación similar a la del supertanquero Skipper, actualmente retenido frente a las costas de México.