El dirigente nacional del partido Un Nuevo Tiempo (UNT), Stalin González, publicó este lunes 8 de diciembre un artículo de opinión que compartió en su cuenta de X, en el cual reflexiona sobre el impacto de la crisis migratoria y política en las festividades decembrinas. El político opositor lamentó que la Navidad en Venezuela haya pasado de ser sinónimo de encuentro y alegría a convertirse en una época marcada por la «añoranza» y las «sillas vacías».

González citó cifras de Acnur que estiman cerca de 8 millones de venezolanos en el exterior, lo que representa casi un tercio de la población. Según su análisis, esta diáspora ha dejado una «nación partida entre fronteras visibles e invisibles», generando una herida social que se profundiza tras 26 años de conflicto. «Quienes nos quedamos también sufrimos: madres y padres con el pecho quebrado, abuelos que esperan llamadas que a veces no llegan», describió.

En su escrito, el dirigente cuestionó severamente las recientes medidas gubernamentales, específicamente el cierre del espacio aéreo venezolano. Calificó esta decisión como un «golpe emocional» para miles de ciudadanos que aspiraban a la reunificación familiar durante las fiestas.

«Parece que, desde las altas esferas, se piensa en estrategias, cifras y poder, pero no en la gente. Venezuela y sus ciudadanos se han convertido en piezas de un tablero geopolítico donde la humanidad queda relegada», sentenció González, denunciando una deshumanización de la política por «ansias de poder».

El exparlamentario también abordó la realidad cotidiana de quienes permanecen en el país, enumerando supuestas problemáticas como salarios insuficientes, hospitales sin insumos y el colapso de los servicios públicos de agua y electricidad. Aseguró que los venezolanos se sienten «huérfanos» tanto por el Estado como por la comunidad internacional.

Para finalizar, González hizo un llamado a buscar soluciones que partan de un principio moral: «no producir más sufrimiento al venezolano común». Abogó por recuperar la dignidad ciudadana y trabajar por una Venezuela que permita el regreso de los migrantes y la celebración de diciembre «sin dolor».