La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) emitió su tradicional mensaje de Navidad, expresando una profunda preocupación por la escalada de tensión militar que rodea al país. En el documento, los obispos advirtieron que la celebración navideña se ve hoy «ensombrecida» por noticias de «acciones bélicas cercanas a nuestras costas» y la presencia de un «poderío militar foráneo» en aguas internacionales del Mar Caribe.
El episcopado lamentó las «lamentables pérdidas de vidas» asociadas a estos eventos y criticó el predominio de una «narrativa especulativa» en el espacio público, donde la opinión se anticipa a la realidad generando angustia en la población. A su juicio, esta dinámica, sumada a la violencia verbal y la descalificación política, ha tronchado la tranquilidad de los venezolanos en un tiempo tan especial como el decembrino.
En su diagnóstico de la realidad nacional, la CEV denunció la «privación de libertad por pensar distinto políticamente», refiriéndose tanto a ciudadanos nacionales como extranjeros. Así mismo, alertaron sobre el empobrecimiento generalizado causado por una «inflación galopante», una economía desestructurada y el impacto de las nuevas sanciones económicas y confiscaciones de recursos naturales.
Frente a este panorama, la Iglesia hizo un llamado a construir una paz auténtica, descrita como «desarmada y desarmante», que no se logra con la violencia sino con la «humildad del diálogo». Los obispos exhortaron a rechazar la «mentira sistémica» en las estructuras políticas y advirtieron que cualquier paz que no surja del respeto a los derechos humanos y democráticos será solo el «germen de nuevos conflictos».
Finalmente, el mensaje instó al Estado a cumplir verdaderamente su misión de servir al pueblo y pidió abandonar «soluciones poco realistas». «Encomendamos a la Santísima Virgen María y a San José la vida de todos los venezolanos», concluyó la misiva firmada por los obispos de Venezuela.

