El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo la ambigüedad y la presión sobre Venezuela al insistir este lunes 17 de noviembre en que «no descarta nada» respecto a una posible intervención militar, al tiempo que se mostró abierto a una conversación con Nicolás Maduro.

«No descarto nada, simplemente tenemos que encargarnos de Venezuela», declaró Trump desde el Despacho Oval de la Casa Blanca, haciendo estas afirmaciones en el contexto del despliegue militar estadounidense en el Caribe, denominado Operación Lanza del Sur.

Aunque Trump afirmó que «probablemente hablaré con él (Maduro), yo hablo con mucha gente» al ser preguntado sobre la posibilidad de una conversación antes de un ataque, el presidente estadounidense dejó claro que no tiene una opinión favorable sobre el gobierno venezolano. Trump acusó al presidente venezolano de haber sido «no bueno con EE. UU.» y de haber causado un daño que va más allá del narcotráfico.

Además, señaló al Gobierno venezolano de enviar inmigrantes ilegales, incluyendo supuestos miembros de la banda criminal Tren de Aragua, a su país. «No me entusiasman quienes gobiernan Venezuela. Amo a Venezuela. Amo al pueblo venezolano, pero lo que le han hecho a este país es inaceptable», añadió.

Las declaraciones de Trump se suman a una serie de acciones recientes que han elevado la tensión. El Departamento de Estado de EE. UU. anunció que el Cartel de los Soles, un grupo que Washington vincula con Maduro, será designado como Organización Terrorista Extranjera (FTO) a partir del 24 de noviembre. El pasado viernes, Trump ya había asegurado haber tomado una determinación sobre qué medidas implementar con respecto al país caribeño, sin desvelar los detalles, y el domingo sugirió que «podría haber discusiones» con Maduro porque «Venezuela quiere hablar».

«Veremos qué pasa. En un momento dado estaré hablando con él», puntualizó Trump esta tarde.