Venezuela, pese a tener una economía afectada por años de crisis, se ha convertido en una sorpresa para los inversionistas de bonos, con rendimientos en sus bonos en dólares superiores al 80 %, perfilándose para liderar los mercados emergentes este año.
El repunte en los precios, que alcanzaron máximos de seis años impulsados por renovadas expectativas de un cambio de gobierno, es justificado según los inversionistas. Sin embargo, como se vieron las caídas del jueves, la duración de este rally está en duda.
“Creo que está justificado, pero en términos de cuánto más puede avanzar, es una cuestión de lo que suceda a continuación respecto a la acción de EE. UU.”, afirmó Kathryn Exum, codirectora de investigación soberana en Gramercy.
La última etapa del rally de los bonos comenzó en septiembre, cuando barcos frente a la costa caribeña venezolana fueron atacados por incursiones estadounidenses. Posteriormente, el presidente de EE. UU., Donald Trump, intensificó su retórica contra el gobierno de Nicolás Maduro, confirmando que autorizó a la CIA a realizar operaciones encubiertas en Venezuela y ofreciendo una recompensa de 50 millones de dólares por información que condujera al arresto de Maduro.
Un cambio de régimen, según los inversionistas, podría destrabar las largamente esperadas negociaciones de reestructuración de deuda, lo que les permitiría recuperar fondos de estos títulos baratos notablemente, que casi han duplicado su valor este año pero permanecen en territorio profundamente deteriorado, por debajo de los 30 centavos por dólar.
No obstante, Polymarket, una plataforma que permite a los usuarios apostar sobre eventos reales, mostró que la probabilidad de un enfrentamiento militar entre EE. UU. y Venezuela antes de finales de 2025 se sitúa en un 30 %, una caída desde el 70 % registrado a finales del mes pasado.
El productor petrolero sudamericano incumplió el pago de sus bonos internacionales en 2017, y los precios han fluctuado durante años en paralelo a la relación entre Washington y Caracas.
Erik Meyersson, de SEB, señaló que los bonos que aún cotizan “permiten a los inversionistas apostar efectivamente por una eventual reestructuración de deuda vía un cambio político”. La administración Trump tiene una “trifecta de razones” para buscar un cambio de gobierno, que van desde los activos petroleros y gasíferos del país hasta el deseo de contrarrestar la influencia de China en América Latina, añadió.
Sin embargo, quienes apostaron por Venezuela ya han sufrido pérdidas antes. Los bonos alcanzaron estos niveles por última vez en 2019. La próxima etapa del rally parece menos clara, según los inversores.
“Vemos el reciente repunte en los precios de los bonos venezolanos como una oportunidad para reducir la exposición, en lugar de asumir más riesgo”, señaló Alejo Czerwonko, director de inversiones para mercados emergentes de las Américas en UBS Global Wealth Management, en una nota, reseña Versión Final.
“Incluso si se produce un cambio y EE. UU. levantara las sanciones, Venezuela lleva ocho años en default respecto a los pagos de su deuda y enfrenta una de las reestructuraciones de deuda soberana más complejas de la historia moderna”, añadió.
Con una canasta diversificada de bonos soberanos en dólares retornando entre un 4 % y un 7 %, Czerwonko indicó que “esperar una resolución a la saga de la deuda venezolana está lejos de ser gratuita”. El saldo impago de Venezuela ronda los 60 mil millones de dólares en bonos en default y se eleva hasta cerca de 150 mil millones al incluir intereses, préstamos a la estatal Pdvsa, laudos arbitrales y deuda bilateral.

