A pesar de la creciente presión militar en el Caribe y la reciente designación del Cártel de los Soles como organización terrorista, el presidente Donald Trump tendría la intención de establecer una conversación directa con su homólogo Nicolás Maduro. Así lo informó este lunes el portal de noticias estadounidense Axios, citando a fuentes de alto nivel dentro de la Casa Blanca.
Según la publicación, el mandatario estadounidense ha comunicado a su círculo de asesores su disposición a dialogar, un movimiento que marcaría un giro inesperado en la estrategia de “diplomacia de cañoneras” que Washington ha desplegado en las últimas semanas. Funcionarios de la administración interpretan esta apertura como una señal de que, por el momento, no se contemplan acciones militares terrestres ni ataques directos contra Venezuela.
Aunque la vía diplomática parece ganar terreno en el Despacho Oval, las fuentes aclararon a Axios que la presión operativa no cesará. «Nadie planea entrar y dispararle o secuestrarlo en este momento», afirmó un funcionario, quien matizó que el objetivo inmediato sigue siendo cortar el flujo de financiamiento ilícito. «Mientras tanto, vamos a hacer estallar barcos que transporten drogas», sentenció.
El reporte ofreció un balance inédito sobre la denominada «Operación Lanza del Sur». De acuerdo con la investigación, las maniobras de interdicción en el Caribe han resultado en 21 ataques contra embarcaciones sospechosas, dejando un saldo de al menos 83 fallecidos. Estas acciones coinciden con la visita a Puerto Rico del general Dan Caine, señalado como el arquitecto militar detrás de este despliegue que cuenta con 10.000 efectivos en la región.
Axios desmitificó la idea de que los asesores de Trump actúan por cuenta propia. Un tercer funcionario aseguró que «el halcón en Venezuela es Donald Trump», seguido por su equipo cercano y el secretario de Estado, Marco Rubio. Según esta versión, fue el propio Trump quien impulsó la línea dura, aunque ahora explora la «opcionalidad» de una salida negociada.
Hasta la fecha, no existe un calendario fijado para la llamada entre ambos líderes, la cual permanece en «fase de planificación». Mientras tanto, la instrucción interna en la Casa Blanca es mantener la presión retórica, calificando a Maduro de «narcoterrorista» en todas las comunicaciones oficiales.

