Estados Unidos utilizó tecnología canadiense en sus ataques contra supuestas narcolanchas en el Caribe en los que murieron varias personas, según un informe de la organización no gubernamental Project Ploughshares, compartido en exclusiva con el equipo de investigaciones visuales de CBC, el difusor público canadiense.
CBC analizó el informe de Project Ploughshares, lo comparó con manuales de productos, videos previamente publicados y entrevistó a expertos militares y de la industria de defensa, concluyendo que es altamente probable que tecnología canadiense haya sido utilizada para labores de vigilancia durante las operaciones.
«Tiene que haber mayor supervisión en materia de derechos humanos… Estamos viendo que armamento canadiense está siendo mal utilizado», dijo Kelsey Gallagher, investigador senior de Project Ploughshares.
El informe -de una organización que se define como un «instituto de investigación para la paz enfocado en el desarme y la seguridad internacional», sostiene que el ejército de EE. UU. utilizó un sistema sensor WESCAM MX-Series, fabricado por la empresa canadiense L3Harris, para rastrear y vigilar las embarcaciones que fueron atacadas cuando salían de Venezuela durante las dos primeras ofensivas, hechas públicas en septiembre.
CBC contactó a L3Harris WESCAM para presentarles los hallazgos del análisis visual.
La empresa respondió que, «como norma, no comentamos sobre misiones militares».
Desde el mes pasado, el ejército de EE. UU. ha realizado cinco ataques en el Caribe contra lo que el presidente Donald Trump calificó como embarcaciones manejadas por «narcoterroristas». El más reciente ataque fue el viernes 3 de octubre. Al menos 21 personas murieron durante la serie de ofensivas. El gobierno estadounidense publicó videos de cuatro de los ataques.
Expertos cuestionaron rápidamente la legalidad de estas acciones, alegando posibles violaciones al derecho internacional humanitario y a las leyes marítimas.
«Expertos legales internacionales podrían argumentar que Canadá es cómplice, de alguna forma, de los crímenes de guerra cometidos por la administración Trump en la cuenca del Caribe», señaló Alexander Aviña, profesor asociado de historia en la Universidad Estatal de Arizona, reseña Alberto News.
La Casa Blanca defendió los ataques alegando que fueron dirigidos contra una organización terrorista, que actuaron en defensa propia y que se realizaron «en plena conformidad» con las leyes de conflicto armado.

