La ciudad de Doral en Florida, Estados Unidos, que una vez estuvo colmada de latinos, hoy reporta caída en las ventas de negocios creados por venezolanos ante la insistente presencia del ICE y sus redadas.

Conocido como “Doralzuela”, este suburbio del sur de Florida se inclinó en gran medida por Donald Trump en las elecciones de 2024. Familias enteras llegaron en los últimos años a esta zona de Miami, de poco más de 76.000 habitantes, buscando una vida mejor, reporta CNN en español.

Ahora ven, con preocupación, cómo las medidas de Washington los afectan directamente. Las casas con amplios patios y garajes, antes codiciadas, llevan meses sin rentarse.

Quienes siguen en Doral coinciden en el diagnóstico: entre la incertidumbre y el riesgo, los latinos se están yendo. Y, entre quienes se quedan, muchos resisten sin poder proyectar una vida a largo plazo.

Algo está pasando en Doral

Ana Cristina Barreto, agente de bienes raíces y venezolana, llegó a Doral en 2015 con su familia.

En su oficina, ubicada en un edificio de la zona administrativa de la ciudad, “Kiki”, como la llaman sus allegados, muestra a CNN los gráficos que le sirven de guía. Señala hacia una gran pantalla a su izquierda donde se ven con claridad los indicadores negativos: flechas descendentes en rojo.

Son propiedades que llevan cientos de días sin rentarse y están bajando de precio. En los más de nueve años que ha ejercido en el mercado inmobiliario en toda la Florida, no había visto algo semejante. “Esto es atípico; yo nunca había visto esto. Es un fenómeno rarísimo”.

Las casas con jardín y los apartamentos más económicos solían alquilarse en apenas unos días en Doral. “Eso no duraba nada en el mercado; siempre se han rentado muy rápido”, asegura. Ahora esas ofertas están congeladas.