Estados Unidos estudia reducir la ayuda económica a Colombia, principal productor mundial de cocaína, al tiempo que intensifica su campaña militar contra el narcotráfico en aguas cercanas a Venezuela, reportó The New York Times. La decisión se enmarca en el proceso anual de “certificación”, cuyo resultado se anunciará el 15 de septiembre.

Durante más de cuatro décadas, Colombia ha sido el eje de la estrategia antidroga estadounidense, recibiendo miles de millones de dólares en asistencia y proporcionando información clave sobre rutas y redes criminales. Sin embargo, funcionarios del gobierno de Donald Trump han cuestionado los avances de Bogotá en la reducción de cultivos de coca, que crecieron 10% entre 2022 y 2023, según datos de Naciones Unidas, mientras la producción potencial de cocaína aumentó 53% en ese mismo período.

“Es momento de ver resultados”, publicó en X la agencia internacional de estupefacientes del Departamento de Estado, citada por The New York Times. La certificación negativa podría suspender cientos de millones de dólares en ayuda, imponer sanciones y restringir visados a funcionarios colombianos, lo que pondría en riesgo una de las alianzas más estrechas de Washington en América Latina.

El ministro de Defensa de Colombia, Pedro Sánchez, defendió en entrevista que su país ha reforzado las operaciones contra el narcotráfico. Detalló que, entre enero y principios de septiembre, las incautaciones de cocaína subieron 8%, los laboratorios destruidos 21% y se capturó o abatió a 3.200 miembros de grupos delictivos, un incremento de 17% respecto al mismo lapso del año anterior. “Nosotros consideramos que hemos hecho todo lo necesario y todo lo que está al alcance”, afirmó Sánchez.

Sánchez atribuyó el repunte de cultivos a la expansión de grupos criminales durante el plan de “paz total” del presidente Gustavo Petro, cuando se suspendieron operaciones militares durante negociaciones con armados. Explicó que el enfoque actual busca atacar las redes de tráfico más que la erradicación de cultivos, una estrategia criticada por Estados Unidos y la ONU por favorecer el aumento de la producción.

Colombia es el mayor receptor de gasto militar estadounidense en la región, y su embajador en Washington, Daniel García-Peña, advirtió que una descertificación “perjudicaría definitivamente a Colombia, perjudicaría también a Estados Unidos y, en definitiva, solo beneficiaría a los narcotraficantes”.

El Departamento de Estado declinó comentar los planes de la Casa Blanca, mientras analistas prevén que Trump podría optar por una medida intermedia: retirar la certificación pero conceder exenciones de seguridad nacional para mantener parte de los programas de cooperación.