Cuando el presidente Donald Trump ganó las elecciones de EE.UU. del año pasado, los funcionarios europeos comenzaron rápidamente a debatir cómo mantener los envíos de armas estadounidenses a Ucrania bajo el gobierno de un líder que había prometido retirar el apoyo estadounidense.

Ocho meses después, los resultados de ese plan se vislumbran con el apoyo de Trump a una novedosa idea: vender armas estadounidenses a países europeos que luego las transferirán a Kyiv.

Trump también impuso un nuevo plazo a Rusia: advirtió que, si no se alcanza un acuerdo de paz con Ucrania en 50 días, impondrá aranceles “muy severos”.

“Vamos a imponer aranceles muy severos si no tenemos un acuerdo en 50 días”, dijo Trump. “Aranceles de alrededor del 100 %, se les podría llamar aranceles secundarios. Ustedes saben lo que eso significa”. Un funcionario de la Casa Blanca aclaró a CNN que el presidente se refería a aranceles del 100 % a Rusia y a sanciones secundarias para los países que compran petróleo ruso.

El presidente anunció el plan durante una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el lunes.