A tan solo quince días para que se cumpla un año del 28 de julio de 2024, analistas políticos advierten que la credibilidad de los partidos que participan en elecciones afrontan una «crisis de credibilidad».
“Los partidos políticos en Venezuela están en un momento crítico. Por un lado, están los principales partidos de oposición, en su mayoría, muy golpeados por las detenciones, el exilio, la clandestinidad de sus líderes y militantes en las regiones. Hemos visto un desmembramiento de las estructuras de la oposición y una desarticulación interna y externa, partidos que mantienen su apoyo a las líneas de María Corina Machado y otros que se apartaron como UNT y una disidencia de Primero Justicia (PJ), encabezada por Henrique Capriles”, dijo el politólogo Tony Frangie Mawad a Efecto Cocuyo.
Para Mawad, tanto UNT como Unión y Cambio, que agrupa a exdirigentes de PJ como Tomás Guanipa, José Guerra y Ángel Medina, enfrentan una crisis de credibilidad que quedó plasmada en el «fracaso» del 25 de mayo, en el que la abstención tras lo ocurrido el 28 de julio privó con más de 70 %.
Además por una denunciada “asignación irregular” de curules en la AN que les otorgó más escaños (siete y no tres) de los que merecían por la exigua votación obtenida.
Añadió que lo crítico de la situación de los partidos en general también se refleja en la existencia de partidos “legales” que en realidad conforman una estructura “clientelar” que le es útil al chavismo cuando lo requiere.
«Esto incluye a partidos intervenidos judicialmente, y a organizaciones como Fuerza Vecinal y El Cambio, de Javier Bertucci, que no han dejado de participar en procesos electorales pese a la falta de garantías democráticas».
Por su parte, el analista político y presidente de la firma encuestadora Datincorp, Jesús Seguías, apuntó que las organizaciones políticas no solo en Venezuela sino en el mundo «están en crisis», debido a que sus líderes políticos no han entendido que los electores demandan la necesidad de una nueva forma de hacer política basada no en ideologías ni en extremos como la derecha o la izquierda, sino para enfrentar pensamientos «totalitarios o tiránicos».
«Es un elector que no acepta caudillos, imposiciones, empoderado por las redes sociales, que cada vez se siente menos identificado con los partidos políticos«, advirtió.

