El economista y exanalista de riesgo en Wall Street, Federico Alves estimó que una de las consecuencias de la eliminación de la licencia 41B que permitía a Chevron operar en Venezuela, será la migración de «cientos de miles» de venezolanos.

“Ya se está viendo como el dólar sube sin tope alguno y eso directamente rebaja el ingreso de los venezolanos en términos reales”, declaró a EL TIEMPO.

Alves cree que la paralización de Chevron —uno de los pocos productores occidentales en Venezuela— ha reducido en decenas de miles de barriles diarios el flujo de crudo exportado, profundizando la escasez de divisas del Estado y limitando importaciones esenciales (alimentos, medicinas, y repuestos). “Esto constituye una tragedia humanitaria que llevará a cientos de miles o quizá millones de venezolanos a abandonar el país”, dijo según reporte de Ana Rodríguez.

Sin embargo, Alves consideró que un aspecto negativo de que se detengan las operaciones de las empresas extranjeras es el empeoramiento de la infraestructura que sin inversión externa ni mantenimiento más allá de lo estrictamente crítico – como al parecer trataría la nueva licencia- muchos pozos y refinerías operarán en condiciones precarias, “lo cual agravará los cortes eléctricos y caídas de presión de combustible a nivel nacional”, aunado que “el efecto más perverso de las sanciones es la muerte prematura de los pozos, que, como se sabe pierden la presión al no ser explotados y eso conlleva la pérdida de millones de barriles que potencialmente podían extraerse”.

La petrolera estadounidense Chevron dijo el miércoles que cumplía con las sanciones de Estados Unidos para el cese de su producción en Venezuela, después de que su licencia para operar en el país vecino expiró esta semana. Se trata de la licencia 41B, la cual finalizaba en abril y fue extendida hasta el 27 de mayo para dar tiempo al desmontaje de las operaciones, por decisión de la administración de Donald Trump.

La medida fue impulsada en parte por los congresistas María Elvira Salazar, Mario Díaz Balart y Carlos Giménez, llamados los “Crazy Cubans”, republicanos de La Florida y férreos enemigos del chavismo. A ellos se les suma el secretario de Estado, Marco Rubio, quien lleva una línea dura en contra de Nicolás Maduro al frente de la diplomacia estadounidense y de la nueva administración de Donald Trump.

Aunque Chevron ya no puede producir petróleo en Venezuela, al gigante petrolero se le ha permitido mantener equipos petrolíferos en el país bajo una estrecha licencia supervisada por el Departamento del Tesoro, según informaron medios de comunicación estadounidenses. Se trataría de una licencia “secreta” cuyo contenido no es público. Sin embargo, se habla de que prohíbe nuevas inversiones, el desarrollo de nuevos yacimientos o la exportación de crudo.