El viernes 21 de marzo, el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense confirmó que revocará el «parole humanitario», un permiso migratorio que permite residir y trabajar temporalmente en EE. UU., a cerca de 530.000 personas migrantes provenientes de Cuba, Haití, Venezuela y Nicaragua. Washington advirtió que el beneficio expirará el 24 de abril. En este interín, cientos de venezolanos deben cambiar su estatus lo antes posible, buscar asesoría legal especializada o «irse» antes de ser deportados. Tres venezolanos dijeron a El Cooperante, cómo han tomado la noticia. Dos de ellos afirman que la situación es angustiante y que sienten que se han quedado sin nada, mientras que, otro dijo que tuvo que pagar unos 3 mil dólares para cambiar el parole por la solicitud de asilo.

Patricia Briceño es una venezolana de 37 años, nacida en el estado Falcón, llegó a Estados Unidos el 29 de julio del año 2023 y aseveró que el proceso fue «sencillo».

«Mi prima fue mi patrocinador, llenó la solicitud y en un mes recibí la aprobación. Ahora después de todo este tiempo trabajando y aprovechando al máximo los frutos de trabajar duro, día y noche, me siento angustiada, con mucha incertidumbre y por supuesto, mucho miedo. A diario se ven noticias sobre deportaciones de personas que han cometido delitos, pero también de personas inocentes. La situación es realmente agobiante».

Briceño precisó que su parole vence el 25 de julio de este año, lo que le da un margen de maniobra escaso. Destacó que teme ser deportada, pero también ha estado evaluando alguna de las alternativas que tiene en sus manos: «Debería cambiar mi status migratorio a través de una visa de trabajo, de talento, u otros».

A su juicio, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca no ha beneficiado a los migrantes y lamentó que «le resbale el daño que está haciendo a millones de personas porque los venezolanos, y ciudadanos de otros países somos quienes mantenemos nuestros hogares en las tierras donde nacimos. Todo esto ha sido una pesadilla. En definitiva, pienso que las políticas de Donald Trump no han sido positivas porque estamos siendo afectados y discriminados», fustigó.

«Pese a todo esto, sigo creyendo que el sueño americano es real, en dos años pude lograr aquí lo que nunca pude lograr en mi país. Sin que me quede nada por dentro, te digo que⁠ no volvería a Venezuela si fuere deportada, me iría a otro país».

En una situación similar, se encuentra José Higuera, nacido en San Martín hace 32 años y quien hoy reside en la ciudad de Kansas, tras haber emigrado a finales de 2023. En contacto telefónico con este portal, sostuvo que salió de Venezuela buscando un mejor futuro tras haber trabajado durante más de cinco años en la administración pública.

«Salí de Venezuela porque el salario no me alcanzaba para nada; pensaba en que si algún día quería ser un padre de familia, tener esposa e hijos, no sería en Caracas que pudiera darles calidad de vida. Mi tía tiene toda su vida viviendo en Kansas y fue quien patrocinó mi parole. Durante todos estos meses solo me he dedicado a trabajar, a ahorrar y ayudar a mis padres que viven en San Martín», relató.

Precisó que sus documentos vencen en noviembre y asumió sentirse «sin nada seguro».

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