Al menos 3 mil millones de dólares netos dejará de percibir Venezuela tras la cancelación de la licencia número 41 que permitía a la estadounidense Chevron operar en Venezuela. La suspensión de la concesión ha sido solicitada múltiples veces por María Corina Machado y algunos senadores del Partido Republicano.
La estructura de flujo de caja que soporta las transacciones en las mesas cambiarias, parte del gasto del gobierno y las deudas con la propia Chevron, eran canceladas con los ingresos que reportaba Chevron.
La escasez de dólares empujará con fuerza el proceso de devaluación de la moneda, pues al existir una menor oferta de divisas en una economía altamente demandante de las mismas, terminará empujando hacia arriba el precio del dólar, provocando más inflación.
Henrique Capriles Radonski, de Primero Justicia, ha dicho que «pseudodirigentes opositores que no viven en Venezuela no pasan roncha y celebran cualquier medida que deteriore la principal fuente de ingresos al país».
Por su parte, el analista Ricardo Ríos explicó en su cuenta de X que «es un duro golpe a la economía venezolana. Algunos no entienden y responden con visceralidad. El argumento es que la plata que ingresa al fisco no se retribuye a los venezolanos.(…) pero hay una realidad económica incontestable: las empresas petroleras consumen y gastan mucho en el país. Es un consumo que dejará de existir».
Tras recordar que las sanciones no tambalean a los gobiernos, Ríos sentenció que lo único garantizado con esta medida es la profundización de la crisis económica.
El fin de las concesiones las ha celebrado un grupo opositor que controla María Corina Machado, quien ya ha explicado varias veces que su objetivo es «quebrar la estructura represiva» del gobierno y que para ello, es «imprescindible» que Nicolás Maduro no pueda recibir ingresos para «sostener» su «estructura represiva».
Por desgracia, la suspensión de la Licencia 41 a Chevron solamente terminará quebrando la economía y no al gobierno.

