El gobierno de Trinidad y Tobago manifestó este viernes 28 de febrero su inquietud por la decisión de Estados Unidos de terminar con las licencias para exportar petróleo venezolano, un cambio que podría afectar su acuerdo energético con Venezuela. La medida, anunciada por el presidente Donald Trump, generó dudas sobre el futuro de proyectos conjuntos entre ambos países.
El ministro de Energía trinitense, Stuart Young, informó que solicitará una extensión de la licencia otorgada a Shell y a la Compañía Nacional de Gas (NGC) para el proyecto Dragón.
Explicó que la licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), válida hasta octubre de 2025, no sufrió revocación aún, pero la nueva política estadounidense complicó su posible renovación.
«He estado en contacto con personas con las que hemos estado trabajando para continuar nuestra transacción con respecto a Estados Unidos y Venezuela porque, al igual que ustedes, a mí también me preocupa cómo afectarán las cosas a Trinidad y Tobago», expresó el ministro, según medios locales. El anuncio de Trump estableció el 1 de marzo como fecha límite para las licencias existentes.
El proyecto Dragón, ubicado en aguas venezolanas, representa un pilar para la seguridad energética de Trinidad y Tobago. Young destacó su relevancia tras conversaciones con autoridades estadounidenses y Shell. «Se entiende a muchos niveles lo importante que es este acuerdo no solo para la seguridad energética de Trinidad y Tobago, sino también para la estabilidad de la región», afirmó el ministro, quien asumirá como jefe de gobierno el 16 de marzo tras la salida de Keith Rowley.
Otro acuerdo en juego involucró al campo Cocuina-Manakin, un yacimiento compartido con reservas de 0,74 billones de pies cúbicos de gas. Firmado en julio con participación de BP y NGC, este proyecto asignó un 66% a Trinidad y un 34% a Venezuela. La decisión de Estados Unidos añadió incertidumbre a su desarrollo, dado que las operaciones dependen de un entorno estable para las licencias internacionales.
Young adoptó un enfoque reservado ante la situación. «Siempre hemos dicho que es imposible predecir el futuro, es imposible predecir ciertas administraciones, qué decisiones podrían tomar», señaló.

