Un anuncio del Vaticano capturó la atención de millones cuando confirmó la canonización de José Gregorio Hernández, el venezolano venerado como “el médico de los pobres”. El Papa Francisco aprobó el decreto que convirtió al doctor en el primer santo de Venezuela. La noticia llegó mientras el pontífice enfrentaba su propia batalla contra una neumonía bilateral.
El presidente de la República, Nicolás Maduro, no tardó en reaccionar ante la declaración oficial. A través de su cuenta en Telegram, expresó gratitud hacia el Papa por un acto que calificó como un regalo para la nación. “Venezuela toda agradece al Papa Francisco por su histórico gesto de canonizar al ‘médico de los pobres’, a nuestro Santo, el Dr. José Gregorio Hernández; es un gran paso y regalo que le ha hecho a nuestra Patria, un acto de justicia con un hombre que en vida fue el protector de los más humildes y que desde siempre ha hecho el milagro de la salud y la vida para los que más lo han necesitado”.
La trayectoria de José Gregorio Hernández lo consolidó como una figura icónica mucho antes de este reconocimiento eclesiástico. Nacido en 1864 en Isnotú, estado Trujillo, dedicó su vida a atender a los más necesitados, combinando su formación científica con una profunda fe católica. Su muerte trágica, tras ser atropellado por un automóvil en Caracas, no apagó su legado; por el contrario, desató una devoción que trascendió fronteras y generaciones. La Iglesia Católica, tras décadas de análisis, validó dos milagros atribuidos a su intercesión, el último de los cuales allanó el camino para su canonización.
Maduro también aprovechó la oportunidad para enviar un mensaje de apoyo al Papa, quien permanecía internado en el hospital Gemelli de Roma. “Le agradezco al Papa por este gesto con Venezuela, sobre todo en este tiempo en el que todos oramos por su salud, bienestar y recuperación. ¡Amor con amor se paga! Papa Francisco ¡Gracias por siempre!”, afirmó el mandatario nacional en su publicación.

