El politólogo Pablo Quintero explicó el error que cometió la oposición a incluir como parte de su «estrategia» para lograr el cambio político, una tanda de influencers, coachs emocionales, tiktokers, animadores y otros para transmitir que ya el fin de Nicolás Maduro era un hecho: Después del 10 de enero, Maduro sigue en el poder y » el día “D” fue un fracaso».

En su artículo de opinión para El Cooperante, Quintero destacó que durante los últimos meses la oposición liderada por María Corina Machado apeló a la fórmula conocida de Reinaldo Dos Santos, Adriana Azzi, Hermes, El Brujo haitiano y otros profetas.

«Seguramente los costos operativos no son los mismos del 2019 y la credibilidad ha mermado. La masificación de los mensajes hoy se hace por otra vía, más rápida y agresiva, la del bulo y sus replicadores – manipuladores. La guerrilla mediática articulada desde WhatsApp, se mueve con más maniobra desde el nacimiento en cadena de múltiples cuentas anónimas en la red social “X” encargadas de regar material desinformativo a diario para generar un estado de zozobra a nivel psicótico. A mayor tensión mayor atención».

Está guerrilla también estimula una especie de espiral del silencio a través de la trifulca irracional, los peyorativos y ataques Ad hominem permanentes a otros sectores de la vida pública, apuntó.

El objetivo es generar autocensura, miedo a la discusión, cansancio. Todo un ambiente tóxico que no le suma absolutamente nada a la dirigencia opositora más allá de crear resentimiento y distanciamiento.

«Aquí vale la pena preguntar: ¿Cuál es el propósito político y estratégico de esto? ¿Quién le recomendó a ese sector de la oposición dirigido por María Corina Machado crear esta campaña? Todo es absolutamente contraproducente y más adelante veremos si los resultados apuntaron a mejorar la situación actual de la dirigencia frente al gobierno y su disputa por el poder».

Hay sectores políticos que siguen considerando que la política es como una serie de Netflix, un anime japones o un juego de play station como “call of duty”. Es un error gigantesco que la dirigencia opositora haya minado su entorno de coachs emocionales, animadores, tiktokers, profetas, agitadores digitales y gente altanera incapaz de demostrar que en realidad se trata de algo “distinto”. Estas personas de comportamiento primitivo, fanático y llenas de frustración tienen una visión psicótica y delirante de la realidad y las relaciones políticas. Para ellos no existe el razonamiento y la reflexión pausada sino la pretensión moral de que la razón y lo que se considera “bueno” solo está de ese lado. Lamentablemente, este coctel de autoengaño y manipulación toxica no contribuye a mejorar la política sino a destruirla.

No hay forma de que la oposición avance mientras exista este reducto de incompetencia. La política continua y el día “D” fue un fracaso, eso quedó en la mente del venezolano. Nicolás Maduro sigue en el poder y las promesas nuevamente quedaron incumplidas. La renovación política seguirá siendo un tema sobre la mesa y una exigencia por parte de la ciudadanía para este 2025.