Vestalia Sampedro: Nicolás quiere raspar la olla con el decreto 2.185

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Vestalia Sampedro: Nicolás quiere raspar la olla con el decreto 2.185

Mensaje por redaccion » 24 Ene 2016, 18:32

Imagen ND / prensa Prove / 24 ene 2016.- La vicepresidenta de Proyecto Venezuela, Vestalia Sampedro, denunció este domingo el decreto presidencial número 2.185 que ordena a la Administración Pública traspasar al Fonden todos los recursos excedentes del ejercicio fiscal 2015. A juicio de la ex parlamentaria y especialista en finanzas públicas, el decreto carece de legalidad".

Así lo dijo en nota de prensa.

"El Presidente de la República pretende una vez más manejar los fondos públicos a su libre albedrío. Y sin esperar la posición del Poder Legislativo ... dictó éste decreto a través del cual sin planificación, sanción ni control, acordó manejar todos los saldos líquidos y no líquidos no ejecutados durante el año 2015 y cuya autorización corresponde por ley a la Asamblea Nacional".

El decreto, publicado en la Gaceta Oficial número 40.829 del 15 de enero 2016, tiene como objetivo, según se puede leer, utilizar dichos recursos para la la recuperación del aparato productivo, el abastecimiento de alimentos y demás productos esenciales para el bienestar de la población.

Sampedro recordó que desde el mandato del presidente Chávez, vía habilitante o con los votos de la bancada oficialista, se produjeron una serie de instrumentos legislativos a través de los cuales se obviaba el control del Parlamento en la utilización de los recursos públicos y aún más para el endeudamiento.

"No hay duda de que la pretensión de Nicolás Maduro es no cumplir la ley ni someter al Poder Legislativo la discusión, sanción y aprobación de los fondos públicos, queda totalmente descubierta al emitir este decreto 2.185", expresó.

A juicio de Sampedro, no es aceptable con un presupuesto deficitario, un alto nivel de endeudamiento y el deplome del precio del petróleo, "el Presidente pretenda raspar la olla para nuevos programas y proyectos que son distintos a los contemplados en el recién aprobado presupuesto 2016 y los cuales en 5 días elaborarían los ministros del poder popular".

La especialista precisó que al no aprobarlo la nueva Asamblea Nacional, el decreto carece de legalidad. "No puede continuar la repetición de los errores que nos han traído hasta aquí, como la libre disposición de fondos extrapresupuestarios por parte del Presidente como si se trata de su cuenta personal, introducida con esa arquitectura financiera herencia de los exministros Ramírez y Giordani (...) hay que volver al cauce constitucional, que obliga a no hacer ningún gasto que no esté contenido en la ley de presupuesto o a través de modificaciones por créditos adicionales, los cuales tienen que ser revisados para su aprobación o no, por ésta Asamblea Nacional".

Sampedro enfatizó la importancia de aplicar la Constitución. "El haberla desacatado ha invertido la ecuación con la consecuencia de crecimiento de la pobreza, disminución de la clase media y la crisis social que vive nuestro país".

"Los venezolanos esperamos que la transparencia en el manejo de las finanzas públicas se haga presente cuando hemos entrado en terapia intensiva en lo económico y en lo social", sentenció.


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Antonio Barros Barros
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Re: Vestalia Sampedro: Nicolás quiere raspar la olla con el decreto 2.185

Mensaje por Antonio Barros Barros » 24 Ene 2016, 18:33



La renuncia de Maduro al más breve plazo es la única manera de impedir que el país se hunda en las profundidades de la nada. De ese nada del 725% de inflación pronosticada por el FMI, la hambruna y la crisis humanitaria. La renuncia de Maduro es la última esperanza para ese chavismo que quisiera sobrevivir. Es el tema a ser discutido. De lado y lado.



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Antonio Barros Barros
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Re: Vestalia Sampedro: Nicolás quiere raspar la olla con el decreto 2.185

Mensaje por Antonio Barros Barros » 24 Ene 2016, 18:37

Estimado diputado José Guerra
y demás miembros de la Asamblea Nacional.
Por esta vía respondiendo a su solicitud, yo, economista Felipe Pérez Martí, CIV 4.447.052, les remito mi opinión sobre la propuesta de Decreto de Emergencia Económica Número 2.184. Publicado en la Gaceta 40.828.
Después de leer y considerar el decreto, debo decir que estoy en desacuerdo con su aprobación. La razón principal es que parte de un diagnóstico equivocado, y que pretende seguir con la misma política económica que produjo la emergencia, empoderando aún más a quien, con todo el poder bajo su mando, tanto económico como institucional, no sólo no evitó la situación en la que estamos, sino que la produjo directamente como consecuencia de su actuación en materia de políticas públicas, en particular en su formulación y ejecución de la política económica.
Es cierto que la situación es catastrófica, como lo dijo el presidente Maduro en la presentación del decreto. Las manifestaciones de esa catástrofe son la altísima inflación, la más alta del mundo; la agravada escasez de alimentos y medicinas; la contracción de la producción, especialmente en los sectores transables (agricultura e industria manufacturera); el empobrecimiento de la población, especialmente de los trabajadores, por la pérdida del poder de compra de su salario. Esos datos son conocidos por todos, y ahora reconocidos en parte, y tardíamente, por el gobierno.
Pero hay que decir claramente que se trata de una crisis completamente artificial. Que se debe a los desbalances macroeconómicos creados por la política económica:
1. Desbalance en lo fiscal, manifestado en más de cinco años seguidos con un déficit de más de 10% del PIB.
2. Una emisión de dinero para financiar esos déficits en más de un 70%, generando un desbalance monetario, que, en vez de controlar la inflación, la produce.
3. Un régimen cambiario:
3.1. Que implica unas oportunidades de arbitraje tan grandes, que incentivan y sustentan procesos de sobrefacturación y comisiones gigantes, que implican grandes transferencias de ganancias desde el estado a los corruptos, tanto públicos como privados.
3.2. Que implica que el subsidio implícito llegue a los sectores a los que se pretende beneficiar, cuando se pueden tener otros mecanismos de subsidios y redistribución de ingreso realmente eficientes, sin regalar las divisas que pertenecen a todos, en particular a los pobres y la clase media, a través del gasto bien diseñado del estado, por vía de los programas sociales respectivos.
3.3. Que significa una sobrevaluación de la moneda a niveles aún más grandes que los que naturalmente tenemos por la enfermedad holandesa, que producen incentivos a las importaciones, y desincentivos a las exportaciones no petroleras, exacerbando el rentismo, el subdesarrollo productivo nacional, y la dependencia del petróleo en lo fiscal y lo productivo.
3.4. Que impide tener soberanía monetaria, pues fija la tasa de cambio, determinando que una emisión de dinero que no tenga como fin la defensa de esa tasa, va a implicar una devaluación no deseada del valor externo de la moneda, además de una devaluación de su valor interno (inflación), que van juntos.
3.5. Que por esto mismo contradice la posibilidad del financiamiento del déficit mencionado arriba, y que produce innegablemente la inflación que padecemos, tanto por la incompatibilidad de las dos políticas (monetaria y cambiaria), como por la cuantía de la emisión monetaria, sin una contrapartida de créditos reproductivos.
4. Una política de precios que responsabiliza de la inflación al sector productivo, cuando la causas de la misma son las políticas cambiaria, fiscal, y monetaria. Que controla el precio de rubros cuyas industrias no son monopólicas, para frenar la inflación por la vía del control de los síntomas, sin controlar las causas.
5. Una política institucional de trabas al ejercicio productivo normal y de comercialización, y de expropiaciones generalizadas, arbitrarias, discrecionales, que no obedecen a una política de producción de bienes públicos (como la construcción de vías de interés colectivo), sino a guerras políticas e ideológicas mal concebidas.
6. Una política laboral que no obedece al interés de los trabajadores, sino que persigue castigar a los empresarios, con efectos nefastos no solo sobre los incentivos a la inversión privada, sino, paradójicamente, sobre el bienestar de los asalariados.
7. Una política institucional de dominio de los poderes judiciales, contralores, fiscales que no garantizan la justicia para todos por igual, sino que benefician a una parcialidad política, en contra del resto de la población. Lo cual desestimula las reglas de juego claras que necesita el sector privado, y todos los ciudadanos en su esfuerzo productivo y de trabajo.
8. Una política de subsidios que genera redes de corrupción generalizadas, y que genera competencia desleal para el sector productivo interno, sin que se traduzca en medios efectivos de redistribución de la riqueza.
9. Una política de precios de la gasolina que implica un desangramiento de las finanzas públicas, por un lado, e incentivan el contrabando, y el desestímulo de la actividad productiva en la frontera, además del uso ineficiente de la energía, con efectos dañinos sobre el ambiente y sobre el bienestar de los ciudadanos que deben pasar horas en las colas de vehículos en las grandes ciudades.
10. Una política de subsidios por la vía de Petrocaribe a países “amigos” mientras nuestra economía está en una situación de requerir transferencias de los países solidarios, y no desangramiento adicional por la vía del regalo de recursos que nos son indispensables.
En fin. El decreto persigue seguir con las mismas políticas económicas de control. Y pide más capacidad de control a quien ha tenido todo el poder imaginable para controlar, pero no ha podido hacerlo, pues una manera de caracterizar la crisis es el descontrol total en que se encuentra el país desde todo punto de vista.
De hecho, cualquier programa de estímulo a la producción por la vía microeconómica, con lo de los nueve motores productivos, que no corrija los desbalances macroeconómicos, está destinado al fracaso, como han fracasado los programas similares hechos a lo largo de todos estos años. No solo las empresas capitalistas han fallado, sino las socialistas, y las del estado. Porque el entorno macroeconómico en que se han desarrollado ha sido completamente adverso. Seguir con ese tipo de visión de política económica alimentaría una ilusión errónea, una estafa adicional para el país.
Por lo dicho, lo que hace falta es que el gobierno mismo se declare en emergencia para cambiar sus políticas económicas macroeconómicas, corregir las fallas artificiales que producen la crisis; no declarar el país en emergencia para poder permitir a quienes son responsables de la catástrofe, el seguir profundizándola. La emergencia en que se debe declarar el gobierno, a su interior, implica también un diálogo sincero con la oposición en la Asamblea Nacional, para cohabitar, y promover el nombramiento de autoridades mutuamente aceptables en el juego democrático en el Tribunal Supremo de Justicia, en el Consejo Nacional Electoral, en la Contraloría General, en la Fiscalía, y el la Defensoría el Pueblo. La emergencia es tal, que requiere que todos participemos, voluntariamente, pacíficamente, a través del diálogo y el trabajo conjunto, sin exclusiones, para resolver el problema en el que el gobierno nos ha metido. El gobierno debe reconocer sus errores también porque con eso obedece la voluntad popular expresada el 6 de Diciembre pasado, que pide cambio, que pide diálogo, y que pide sensatez, y atender a las personas, en particular las más vulnerables, y no las ideas, convirtiendo la gestión en una empresa fanático-religiosa sin ningún sentido moderno desde el punto de vista de la ideología socialista democrática, o de izquierda progresista.
La nueva Asamblea Nacional debe dar un rotundo “no” a este decreto, y ofrecer al gobierno la colaboración para emprender conjuntamente, con todo el apoyo necesario, un cambio de política económica, con un equipo económico adecuado, en particular en el Banco Central, con los cambios de leyes para corregir los errores de leyes equivocadas en sus diagnósticos y sus efectos nefastos. El gobierno debe asumir sus responsabilidades cambiando sus políticas para arreglar la situación, y puede hacerlo por las vías normales. También debe contar con el apoyo de los diputados recién electos, para que, por la vía normal, puedan cambiar de manera expedita dichas leyes, y nombrar a gente idónea en todos los poderes mencionados. Es crucial garantizar una compensación adecuada a los sectores más vulnerables durante un ajuste económico e institucional. El cambio debe ser rápido, sólido, bien diseñado, por un equipo que sepa, y con apoyo político de todos los sectores nacionales.
Medias tintas, o demoras, o peor aún, seguir con más de lo mismo, como lo pretende el mal concebido decreto, son mortales, literalmente hablando, para la población venezolana. Ya basta del dominio de los corruptos, y sus intereses en la política económica. El gobierno pide ayuda. Pide rescate. La Asamblea Nacional debe ayudarlo, debe rescatarlo. No caer en las garras de quienes han mantenido cautivo, secuestrado, al gobierno, y convertir al país en una entidad sin esperanzas de salir de la captura de los corruptos.
Cordialmente,
Felipe Pérez Martí
CIV 4.447.052
Economista UCV
Maestría y Doctorado en Economía
Universidad de Chicago
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Antonio Barros Barros
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Re: Vestalia Sampedro: Nicolás quiere raspar la olla con el decreto 2.185

Mensaje por Antonio Barros Barros » 24 Ene 2016, 18:39

Antonio Sánchez García: :crazy; Por fin: la renuncia

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» Dom Ene 24, 2016 5:37 am
Opinión
ND

Fue Marx el que dijo que las sociedades no se plantean sus problemas hasta no tener a manos las soluciones. Corre por los pasillos de las autoridades de uno y otro lado el sentimiento de que la renuncia de Nicolás Maduro se ha convertido en uno de esos problemas y su solución, en un imperativo para el que ya se asoman las posibles soluciones.

Salvo el propio Maduro, y tal vez la nomenklatura cubana, a la que sirve como apaleado y recompensado perro fiel – como que le ha transferido entre gallos y media noche dieciocho mil millones de dólares – crece la necesidad de salir de él entre las filas opositoras y las filas oficialistas. Aquellos, por obvias razones. Estos, porque de permitirle continuar devastando a Venezuela bajo la cobertura y los colores del Psuv, en su hundimiento los arrastrará a todos consigo. De una Venezuela sumida en el caos, la quiebra y la desesperación, desaparecerá de la faz de la tierra y como por encanto toda perspectiva de vida futura para algo que en sus mejores tiempos se llamara Partido Socialista Unido de Venezuela, Psuv.

Existen sobradas pruebas. Busquen a los partidos oficialistas de las dictaduras del pasado. Todos, sin excepción ninguna, desaparecieron en medio del tifón que se llevó a sus dictadores. Partido no salva a tirano. Tirano no salva a partido. Vean el último ejemplo de una dictadura grandiosa, si cabe el término: el Pcus, o pecús, como lo llamábamos los izquierdistas del pasado: el Partido Comunista de la Unión Soviética, que a esa pomposa realidad correspondía el acrónimo, se convirtió pasado el hundimiento histórico del imperio comunista en unos grupúsculos de chiflados de la tercera edad que portando estandartes de raso rojo carmesí con la imagen de Lenin sobre la cruz se reunían – no sé si aún lo hacen – en la Plaza Roja a rezarle a Lenin. Creo haber leído que se hacían llamar Partido Cristiano Leninista.

Puede suceder, y es lo que seguramente temen los todavía lúcidos capitostes del Psuv asidos al mástil de la balsa que se les está hundiendo, que pronto veamos grupos de cultores de un pasado irredento acabado de desaparecer con unos estandartes del Chávez de antes de la quemazón y el Bolívar de luego de la quemazón, reunidos en la esquina caliente cantando canciones de Alí Primera y leyendo párrafos de Así habló el comandante, en plan evangelista. Anécdotas del paraíso perdido. De cuando el dólar Cadivi les estaba reservado a 4.30, burlando el paso del tiempo, y podían hundir las manos en el amasijo de dólares puestos como en una pila bendita a las puertas del partido. Imagino incluso un pope: el tristemente célebre veterano de todas las guerras imaginarias, el general en jefe Jacinto Pérez Arcay, cargando con todas sus condecoraciones por hazañas ilusorias libradas en unas batallas de plastilina y un monaguillo en plan sacerdote ortodoxo, el che Guevara venezolano, blandiendo un retrato del héroe rosarino. No faltaría un chileno rezagado con la fotografía de Salvador Allende.

Un resquicio, un adarme, un átomo de lucidez quedará en algunos militantes de vieja alcurnia, no de la raza de los ambiguos y más bien rosa rosados militantes aparecidos con el amanecer del chavismo, como su jefe de la fracción parlamentaria, sino de los que provienen del veterano Partido Comunista o las hilachas de AD, como el actual Vicepresidente de la República, que saben de qué hablamos. Y quisieran salvar sus vidas del naufragio y situar en el escenario del futuro inmediato un porcentaje de la futura institucionalidad partidista: un Partido Socialista a secas, un Partido Comunista, que ya existe, incluso una versión renovada del MAS. Con su porcentaje asegurado de electores ocupando un pedazo de la futura Asamblea, incluso algún periódico salvado de la debacle de las investigaciones sobre el origen de los capitales. Que más vale un 5% histórico que irse en el turbión de la poceta.

Son los sectores del Psuv que comparten la idea de la renuncia y no quisieran morir ahogados, aferrados a los zapatones de buzo de Nicolás Maduro.

Luego están los sectores de la Fuerza Armada que quisieran salvar su honra, algo tan difícil como pellizcar un vidrio pero perfectamente imaginable, que quisieran hacer méritos para sobrevivir a la debacle. Incluso y en primer lugar, los primeros compañeros de ruta del 4F que o fueron marginados o supieron mantenerse semi clandestinos, al margen del carnaval de iniquidades. Y todos aquellos oficiales que pueden demostrar que no exportaron maletas cargadas de coca ni hundieron sus manos en la Cueva de Alí Babá. Que sirvieron honestamente al Plan República, sus familias pasaron tribulaciones para obtener sus materias primas de sobrevivencia y no desnudaron a las mujeres de nuestros presos políticos. Son los que podrían andar por las calles del futuro sin avergonzarse, quitarse el uniforme, hacerse la cirugía estética o dejarse el pelo largo. Para no ser confundidos con los administradores del Cártel de los Soles. No veo entre esas fuerzas a Diosdado Cabello, actual presidente del Psuv, al que le auguro un futuro semejante al de Pérez Jiménez.

Y finalmente está ese 80%, que debe ascender a diario, mientras se derrumba el precio del petróleo, al 90%, que anhela la caída y mesa limpia, la simple y llana expresión de arrechera de verlos exhibidos en jaulas, desnudos, peludos y hambrientos, como ferias de circo, en la Plaza Venezuela. Para ellos, la renuncia de Nicolás Maduro, que es de lo que venimos hablando, sería una pálida recompensa a sus infortunios, pero paliaría en parte la desesperación si, unida a esa renuncia, se realizan las elecciones presidenciales de rigor al más corto plazo. En la que debieran participar todos los pretendientes, de lado y lado, sin un solo preso político y la promesa de obtener en plazo perentorio suculentos préstamos internacionales, recuperación del tesoro birlado, liberación del espíritu emprendedor del venezolano, despioje de toda sobrevivencia cubana o cubanoide y un auténtico, verdadero y solidario reencuentro de las partes enfrentadas.

Ustedes dirán que soy un soñador. Pero no soy el único, decía John Lennon. No hago más que leer los signos de los tiempos. La renuncia de Maduro al más breve plazo es la única manera de impedir que el país se hunda en las profundidades de la nada. De ese nada del 725% de inflación pronosticada por el FMI, la hambruna y la crisis humanitaria. La renuncia de Maduro es la última esperanza para ese chavismo que quisiera sobrevivir. Es el tema a ser discutido. De lado y lado.
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CRISTIANFREE
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Re: Vestalia Sampedro: Nicolás quiere raspar la olla con el decreto 2.185

Mensaje por CRISTIANFREE » 24 Ene 2016, 22:42

LA Gente no entiende que estos Socialistas no van a dejar nada en el pais todo lo terminaran de destruir, ya basta tienen que renunciar a ellos no les importa Los venezolanos son unos impostores :rofl; :rofl; :rofl; :rofl; :rofl;

Kane
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Re: Vestalia Sampedro: Nicolás quiere raspar la olla con el decreto 2.185

Mensaje por Kane » 24 Ene 2016, 23:36

[quote="KRAKEN"]La permanencia de maduro en el poder ya no tiene ningún sentido

No pude ser que se dedique a obstaculizar el cambio que el pueblo pidió el 6D

porque el pueblo se los va a cobrar bien feo[/quote]

Es cierto... el caliche usurpador narco complaciente peón de lus gallegus kuviches castru es un rolo e gafo y farsante que no tiene capacidad ni legitimidad para disponer de los recursos de los Venezolanos.

cada día que pasa usurpando e cargo es un día mas de desgracias para los Venezolanos....lamentablemente.

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