Las dos caras de Dios

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Solstrom
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Las dos caras de Dios

Mensaje por Solstrom » 27 May 2021, 22:29

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Yo soy Yahveh, no hay ningún otro;
fuera de mí ningún dios existe.
Yo te he ceñido, sin que tú me conozcas,
para que se sepa desde el sol levante hasta el poniente,
que todo es nada fuera de mí.
Yo soy Yahveh, no hay ningún otro;
yo modelo la luz y creo la tiniebla,
yo hago la dicha y creo la desgracia,
yo soy Yahveh, el que hago todo esto.

ISAIAS, XLV, 5-7, Biblia de Jerusalem.


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Solstrom
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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por Solstrom » 27 May 2021, 22:35

Introducción

En la problemática del mal en la existencia del ser humano hay situaciones, experiencias y visiones que no ofrecen respuesta a cuestiones centrales como ¿qué es el mal?, ¿cómo y dónde se origina? y ¿tiene algún sentido?

Como el tema es muy complejo, y puede ser abordado desde las más diversas perspectivas y en los más variados contextos, es indispensable hacer delimitaciones que permitan hacerle frente. Hacerlo a partir de la aceptación de la influencia de elementos anímicos cuyo origen está en el inconsciente colectivo, supone tomar en cuenta las llamadas imágenes del alma, como representaciones sin fuentes identificables en la conciencia y la voluntad de los individuos. No obstante, tales imágenes motivan de manera muy importante la conducta humana, e incluso aparecen como motores de comportamientos colectivos e individuales, al tiempo que sus contenidos no pueden ser comprendidos lógicamente, lo cual conduce a la racionalidad a desarrollar interpretaciones alternativas a las aceptadas hasta hace poco.

Dentro de este marco de identificación de imágenes y símbolos determinados, y de su relación con la vida humana cotidiana, así como sus repercusiones en la vida humana, es desde donde se expone este trabajo, que es exploratorio y retoma investigaciones hechas en relación con la figura representativa del mal en Occidente: Satán, desde la psicología analítica.

Carl Jung, el pionero de estos estudios, ofrece una visión del problema del mal que es interesante someter a discusión. Sin embargo, tal propósito exige más que un artículo, de ahí que nuestro objetivo es más modesto, y acaso también más básico: examinar los ensayos que el Fondo de Cultura Económica publicó por primera vez en 1964, bajo el título de Simbología del espíritu en el que se incluye el texto "La figura de Satanás en el antiguo testamento", de Riwkah Schärf, y en el cual nos concentraremos principalmente. Dicho texto aborda de manera bastante reveladora la discusión relativa al mal con el estudio de la figura de Satanás o el diablo1 como representación del mal en el mundo Occidental.

¿Por qué relacionar el mal con una figura mítica como la de Satán en una parte importante del mundo contemporáneo? ¿Será acaso que a veces las figuras mitológicas dicen más efectivamente que las palabras? ¿Cuál es la mejor manera de retomar las figuras mitológicas? La mitología puede entenderse como una especie de patrón de situaciones que se reproducen en determinadas circunstancias. Incluso, la humanidad tiende a reproducir patrones y situaciones que son identificables en los mitos, y que las figuras míticas mantienen su vigencia, pese a la racionalidad y el conocimiento que de ella ha resultado. Este es el argumento con que iniciamos el análisis del texto de Schärf sobre la figura de Satanás.

La importancia del trabajo de Schärf radica en que es una hermenéutica de las imágenes bíblicas. Es un estudio que basado en los textos del Antiguo Testamento desde la óptica protestante. Y esto que, a primera vista, parecería una reducción de la amplitud y el contexto (sobre todo para quienes tienen una formación católica), logra en cambio resultados muy reveladores.

El campo de estudio está definido en forma clara: los pasajes bíblicos en que se hace referencia al nombre, figura o acción de Satán en el Antiguo Testamento (Job, I: 6-12 y II: 1 y ss; Zacarías, III: 2 y ss, I Crónicas XXI: 1), el tipo de trabajo —el estudio de las imágenes de Satán en cada pasaje y la manera como aparece tal figura, sin pretender dar una argumentación teológica e invadir por tanto el campo de la teología— y el contexto de interpretación (cada imagen estudiada es una representación dentro del alma del hombre, que manifiesta experiencias que le son trascendentes; es decir, que no se agotan en el ámbito de la pura humanidad, sino que indican aquello que los antiguos nombraban como dioses). Por tanto, el texto en cuestión indaga cómo va apareciendo y desarrollándose la imagen de Satanás, en tanto que representación y símbolo del mal en el mundo para los autores de los pasajes bíblicos —y con ello la humanidad—.

Schärf parte de la tesis de que la humanidad presenta un desarrollo anímico o "interior" cuya realización ocurre a lo largo del devenir histórico. Tal proceso establece un modo de ver el mundo. Así como existen visiones diversas para explicar el fenómeno del mundo, también existe un enriquecimiento en la llamada visión mítica del mundo, que describe las relaciones entre el hombre y las "realidades" referidas a los ámbitos "sobre-humanos", los cuales se vuelven parte importante del alma humana. Afirma que cuando el alma desarrolla esas representaciones éstas tienen como destino a Dios en el alma humana, la cual tiene entonces una correspondencia con la "esencia divina" que le permite desarrollar tales manifestaciones.

De esta correspondencia solamente, de la forma en que ha sido expresada en los textos bíblicos, se tratará en este trabajo. Y en la medida en que estos textos muestren un desarrollo de la representación de Dios, puede también hablarse, en ese sentido, de un destino de Dios en el alma humana, sin que esto pueda tomarse como una blasfemia. (Schärf, 1962: 114)

Alma y Dios. El planteamiento señala que existe una relación entre lo que experimentamos o nos atrevemos a decir que sabemos de Dios y lo que consideramos nuestra alma, entendida como el mundo interior que se ve afectado por las experiencias que se identifican con lo trascendente o divino. A la vez, Dios y Satán establecen otro tipo de relación, en tanto que una imagen se relaciona con la otra. Esta relación implica una situación de co-desarrollo y un enriquecimiento de la conciencia del hombre; afecta asimismo el desarrollo de la humanidad, aunque de una manera más sutil. Pero, ¿cuál es el enriquecimiento de la imagen mítica de Satanás que es posible encontrar en los textos del Antiguo Testamento? A esta pregunta responde Schärf mediante la solución de dificultades y objeciones hechas en trabajos anteriores al suyo y de índole semejante, y aportando un panorama nuevo con base en una interesante aproximación al tema: la interpretación de las imágenes desde la perspectiva de las investigaciones psicoanalíticas.

El trabajo

¿Cuál es la relevancia de la figura de Satán o Satanás en los textos del Antiguo Testamento? ¿De qué manera aparece en relación con la divinidad y de qué manera se modifica tal relación? ¿Cómo afectan al hombre dichos cambios y transformaciones? Schärf comienza analizando la etimología de la palabra Satán es "El opositor, el acusador", y la problemática inherente. Tras examinar diferentes posibilidades sobre el origen y la significación del término, explica que el nombre ('satân ) se relaciona con el verbo hebreo , que significa "persecución en forma de impedir la marcha hacia delante" (Schärf, 1962: 131), por lo que el sustantivo significa "adversario". Tal concepción es reforzada al contrastar el concepto profano en otros pasajes de la Biblia (I Reyes, V, 18 y I Sam. XXIX, 4), en donde se resaltan dos características: el adversario siempre presenta una naturaleza personal —no es colectiva o de grupo, siempre existe un "yo" que acusa—, y esta figura siempre indica un conflicto, ya sea interior o exterior, difícil de resolver, que indica la presencia de posiciones en oposición.

Del análisis del concepto profano, Schärf pasa al concepto metafísico, y explica que es una manifestación del llamado —el ángel de Yahvé (Núm. XXII, 22) con el profeta Balam, como la situación de encuentro del conflicto divino con el conflicto humano. Ante la acción de Balam —o Balaam— "se encendió la ira de Yahvé" y el ángel de Yahvé le salió al encuentro "con la espada desenvainada y cerrándole el camino", y este ángel de Yahvé es relacionado con uno de los los "hijos de Dios" o el "ejercito celestial", entre los cuales está Satán (Job I, 6 y ss). Schärf dice que esta manifestación de la pluralidad de seres relacionados con Dios, tradicionalmente interpretados por los ángeles, puede entenderse como manifestación de las diversas funciones de la divinidad. En este caso para la primera mentalidad en percibir el acontecimiento arriba narrado, la entidad que se opone a Balam es "enviada" por Dios, en el contexto que era Dios quien se oponía a la acción de Balam. La figura del "ángel de Yahvé" expresa entonces una manifestación de una de las facetas de Yahvé.

En contraste, se confronta a Satanás con las demás figuras y nombres demoniacos que aparecen en la Biblia. Al analizar sus nombres y origen, Schärf concluye que Satanás "no es ningún residuo demoniaco de la época anterior a Yahvé, que, como tal, llevara una existencia sombría, más o menos degradada, al lado de Yahvé." (Schärf, 1964: 139), ya pueden identificarse residuos de religiones anteriores en nombres de origen extranjero. Así, analiza, a partir de diversos estudios, nombres como Azazel (demonio del desierto, con nombre propio y etimología incierta), Lilith (de origen babilonio, lilu, demonio maligno), Leviatán (término hebreo liwja, "sinuoso", "tortuoso" en relación con el término egipcio ltn), Behemoth (de origen egipcio, mayoritariamente aceptado como "buey de agua"), Rahab (babilonio, relacionado con el caos). Así también incluye los términos que han pasado a describir atributos o servidores de Dios, como Querubín (babilonio, espíritus protectores de los templos, toros colosales, kabari en persa), serafín (ya sea egipcio [srrf, dragón, serpiente], o babilonio: , encender o quemar). Y termina con la mención de los (asirio, sedu, dios bueno y malo, dios toro), los (traducidos en algunas versiones como "sátiros", de el peludo, macho cabrío), tal vez las únicas reliquias del antiguo politeísmo hebreo.

Schärf hace una mención especial de Azazel y los sacrificios que se le ofrecieron durante el éxodo del pueblo hebreo en el desierto, y cómo se puede interpretar en tanto que representación de la energía o fuerza (líbido) que es sacrificada para tener acceso a Dios. Lo que se presenta como un "destierro al inconsciente" —aquí podemos descubrir ya la influencia del psicoanálisis en la interpretación que hace Schärf de las figuras tratadas— volverá a aparecer en figuras femeninas relacionadas con la líbido y las fuerzas consideradas terrenales. Mientras, Azazel tendría que ver con un antiguo politeísmo que es erradicado; es una figura que después adquiere un carácter demoniaco. Satanás, por el contrario, aparece como una figura que se "desprende" de Dios y se va perfilando cada vez más independiente de las funciones divinas; es un elemento que va adquiriendo una personalidad autónoma, que se perfila como opuesta a Yahvé, pero que en un inicio no era distinta de las acciones del propio Yahvé. Por lo cual, desde este contexto, se puede expresar que Satanás va configurándose como fuerza opuesta a Dios a partir de la propia "fuerza y acción divina": representaría la sombra de Dios.

El desarrollo que hace Schärf comienza con el análisis de la figura del "ángel de Yahvé" en su función de adversario de los hombres, en el pasaje sobre Balam. Los hombres que entran en contacto con el "ángel de Yahvé" temen morir, "porque han visto a Dios" —Gedeón, los padres de Sansón, Jacob—, y este "ángel de Yahvé" no es sólo un representante que nombra a Dios o comunica un mensaje de él, sino que aparece de forma activa y ejecuta acciones que también son anunciadas como acciones de Dios —por ejemplo, el ángel exterminador que aparece en el Éxodo, en la muerte de los primogénitos egipcios—. El ángel de Yahvé es la manifestación en un lugar y tiempo concretos del poder de Dios; es la manifestación de la voluntad de Dios en el mundo y ante el hombre. En el caso de Balam, la acción se expresa en oposición al actuar del hombre, aunque ese actuar esté primeramente incitado o permitido por el mismo Dios (Balam es llamado por los reyes cananeos para maldecir a los hebreos que llegan a la tierra prometida; primeramente Dios le dice que no los maldiga, y luego le permite acompañar a los ancianos que han venido por él. Mas en el camino, el ángel de Yahvé le obstruye el paso, y el único ser que lo detecta primero es la cabalgadura de Balam). Por lo que se puede señalar que ante el hombre se aparece una fuerza figurada que tiene un carácter sagrado, divino. Y esta aparición posee un doble carácter: servicial y amenazador. Amenaza a Balam con matarlo si sigue adelante, pero al mismo tiempo permite que el hombre experimente lo sagrado.

Posteriormente, se advierte una variación genérica de la figura del ángel de Yahvé a la de Satanás como miembro de los (hijos de Dios), quien se hace presente así en el libro de Job. Satanás aparece como miembro de la corte celeste, pero haciendo frente a Dios, e incluso, como seductor de Dios. Schärf dice que Satanás convence a Dios para probar la fe y entereza de Job. Y no sólo eso, sino que al hablar con Dios lo trata como igual a sí (Job 1, 7-13). El análisis de la actividad de Satán va indicando una posible actividad divina con respecto al hombre. La actitud de Dios ante la propuesta de Satán es la que origina el sufrimiento de Job, y permite que éste logre una experiencia profunda de la condición divina: Dios no tiene por qué rendir cuantas a nadie. Y a la vez, el hombre descubre que Dios tiene características aparentemente contradictorias. Jung hará hincapié en este punto, al analizar el mismo pasaje en Respuesta a Job (1964); donde busca extraer las consecuencias de este acontecimiento ocurrido en un momento de la historia de la humanidad, el cual será comentado más adelante. De momento señalamos que en el Libro de Job hay un desarrollo de la figura de Satán. Jung señala por su parte las consecuencias anímicas de tal vivencia.

¿Cuáles son las consecuencias de la aparición de Satán como opositor e intrigante ante Yahvé? Schärf afirma que se comienza por descubrir una función, la de agente que busca "modificar las relaciones del hombre con Dios" (Schärf, 1964: 190). Si se rastrean las imágenes que en el viejo testamento presentan a aquel que es identificado como "adversario" (la serpiente del paraíso, el Satán de Job, los hijos de Dios que se relacionan con las hijas de los hombres, entre otras) tales imágenes afectan al hombre al modificar su conducta para con Dios o provocar acciones de Dios para con el hombre. El ser que aparece ante Dios tiene un carácter espiritual muy cercano a él, pues es uno de los (hijos de Dios, en su traducción más aproximada), seres que en algún momento también experimentaron el furor divino (Salmo LXXXII, 6-7). Así, este miembro de los "hijos de Dios" se empieza a perfilar con una función propia que lo distingue de los demás, la cual le otorga un nombre —Satán—. Schärf explica que el surgimiento de esta imagen puede ser comprendido, en un momento determinado, como la aparición de "la duda de Dios que se manifiesta" (Schärf, 1964: 196). El adversario aparece como elemento que amenaza a la creación y el plan de Dios; la corrosiva duda de lo planeado; la parte tenebrosa, destructiva e insondable de la misma divinidad. Y con esta situación tanto el hombre como Dios descubren cosas antes desconocidas. Frente a la cara o imagen que Dios presenta al hombre, se presenta su fuerza "natural" y su fuerza tenebrosa. Job experimenta la trascendencia de Dios a todo, incluso a la moral o a los "pactos" en que los hombres ponen su confianza.

Es precisamente este argumento el que Jung desarrollará y presentará de manera más detallada en Respuesta a Job (1964), junto con los aportes de su investigación sobre el proceso de "encarnación" divina y las imágenes del Apocalipsis de San Juan. Pero comparte la idea de que la experiencia de Job le hace consciente la naturaleza antinómica de Dios. Y que esta toma de conciencia repercutirá en la llamada por los teólogos "historia de la salvación". Dios se manifiesta de manera más completa ante Job y éste lo acepta tal cual. Y todo gracias a la postura de Satanás. Tanto Schärf como Jung describen la importancia de este acontecimiento con respecto a la relación que se establece entre Dios y el hombre. Dios se descubre a sí mismo en el hombre, a través del hombre y con el hombre. De la misma manera, el hombre también va descubriendo a Dios. "Job es el piadoso que, del sufrimiento, alcanza una devoción más profunda, capaz de tolerar a Dios en su poder claro y oscuro y rendírsele" (Schärf, 1964: 206).

Schärf analiza los argumentos que señalan la influencia extranjera en la figura de Satanás. Aunque acepta la relación de elementos babilónicos y persas que contribuyen a conformar la imagen del "adversario", considera que la asimilación de tales contenidos obedeció al hecho de que la percepción de la figura divina dentro del judaísmo ya permitía tal asimilación. Si aparece una figura de Satanás con influencia persa o babilónica es porque tal figura permite ilustrar mejor la forma en que la divinidad es percibida por los escritores sagrados en relación con las formas anteriores. Así lo que en una época temprana apareció bajo el nombre de "ángel de Yahvé", con el tiempo aparece como un "hijo de Dios" o miembro de la "corte celeste", con una función que lo distingue de los demás —el Satán—. Progresivamente, de ser una manifestación de Dios ante el hombre en el mundo, la figura de Satán se va separando de la imagen y personalidad de Dios, aunque no de su autoridad, y adquiere características propias. Tal proceso tendrá su consolidación perceptible cuando se presente el texto en el cual Satán aparece como entidad con nombre propio, y en oposición a Dios.

Al presentar su análisis del texto de Zacarías (que presenta a Satán frente a otro ángel de Yahvé) Schärf sostiene su postura sobre el desarrollo de la imagen de Satán y lo analiza como la manifestación de la Justicia de Dios frente a frente con la Misericordia del mismo Dios. La justicia de Dios, la ira y el celo, el furor divino se presentan frente al amor, la misericordia, el perdón y la compasión. Satán acusa al sacerdote Josué (Zac. III, 1 y ss), pero éste, al final, es redimido. Sin embargo, el proceso de oposición de fuerzas no termina; apenas se descubre como un desarrollo inacabado, cuyas consecuencias —a decir de Schärf— sientan las bases de ciertos postulados de la cábala y del Nuevo Testamento.

Este desarrollo concluye (dentro de los límites de investigación del Antiguo Testamento) con la aparición de Satán como ser independiente de Dios, como demonio que de manera independiente inspira o seduce al hombre para que haga lo contrario a lo que exige Dios (I Cron. XXI, 1). Satán aparece como principio "destructor, demoniaco"2 que está en relación —no obstante— con el "plan de redención". El que David haya realizado el censo enciende la respuesta de Dios: la plaga. Al darse cuenta de su falta, David pide perdón y, como consecuencia de su expiación, aparecen nuevos elementos que tendrán repercusión en la mentalidad del pueblo judío y del cristianismo. A partir de entonces, la ciudad de Jerusalén adquiere —según el argumento de Schärf— un carácter simbólico: "En el cristianismo medieval, la Jerusalén celestial llegó a ser símbolo del alma redimida, la ciudad sin límites el símbolo del alma que se alcanzó a sí misma y con ello a Dios" (Schärf, 1964: 225). Schärf concluye que "Por medio de David, Jerusalén se convierte en la 'casa de Dios' (I Cron. XXII, 1); en Job es el alma humana. Pero esto es lo que hemos establecido ya en la exégesis de Job, como finalidad última y apremiante de la actividad demoniaca de Yahvé, puesta de manifiesto por Satanás: el alma humana como 'casa' del Dios vuelto consciente de sí mismo." (Schärf, 1964: 225)

Disertaciones

Hasta aquí el análisis de Schärf. Ahora, intentemos una reflexión con respecto a lo hasta aquí expuesto. Recuérdese que hablamos de imágenes del alma; es decir, de imágenes que originan símbolos o que aportan experiencias sobre la existencia del ser humano. Por tanto, lo que se presenta aquí no es una argumentación teológica, aunque podría ser un postulado para discutir con otras posturas teológicas. De momento, el tema es lo que se llaman las imágenes del alma, con las reservas obligadas.

Independientemente de las influencias exteriores que pueden favorecer o impulsar al bien o al mal, es en el alma humana —santuario interior del hombre pues en ella está su conciencia— donde el conflicto con el mal repercute con mayor intensidad. Y es en el alma —y ante la conciencia— donde las figuras que representan al bien y al mal motivan la conducta humana. Así pues, la aparición de la figura de Satanás en la mentalidad de los autores del Antiguo Testamento repercute en la visión que se tiene del hombre en el mundo y en su finalidad. Satanás adquiere el carácter de acusador y de opositor, de fuerza destructiva opuesta al proyecto creador. Y es caracterizado como agente provocador del mal, en cuanto opositor a lo planeado por el Dios creador y ordenador, luminoso. Y tal opositor tiene una tremenda relación con el principio luminoso aceptado por el hombre (la experiencia de Job), y posteriormente como inspirador en el hombre de acciones contrarias a lo exigido por Dios (la experiencia de David).

Satanás influye en el hombre, y tal influencia es prevista y hasta provocada por Dios. Satanás aparece como medio necesario y desencadenador de situaciones que permiten al hombre descubrir finalmente la realidad divina. Si Satanás es la figura que encarna o es representación del principio del mal en el universo, ¿qué consecuencias tiene ello para el hombre que sufre y experimenta el mal a lo largo de su existencia? ¿De qué manera puede influir lo arriba dicho en quien hace el mal? Tal parece que el mal que ocurre al hombre tiene una finalidad posible y un sentido que el hombre debe descubrir. Si aceptamos esta propuesta, el hombre que experimenta el mal está experimentando en cierta manera la fuerza de Dios que muchos no conocen: está teniendo una vivencia con el otro rostro de Dios.

Pero, ¿es importante hablar de figuras que cuando mucho son "mitológicas" para explicar problemas que son reales y afectan la convivencia social, familiar o entre países? ¿Por qué hablar de Dios y del diablo en el mundo del siglo XXI? ¿Por qué centrarnos en imágenes? ¿Acaso éstas van a ayudar a resolver el problema del mal? ¿No fomentamos la enajenación y la distracción del actuar humano con causas sólo aparentes en relación con la problemática que nos ocupa? Si se tratara de imágenes creadas de manera consciente, racional e incluso artística, la crítica tendría algún fundamento, pero considerando que el origen de esas imágenes mencionadas no reside en la conciencia que las percibe sino que surgen ante la conciencia asociadas con una fuerte carga emocional, tenemos que discutir tales imágenes, las cuales surgen de una fuerza indomable a la razón y a la lógica, capaces de hacer creer al hombre que es libre, cuando en realidad sólo posee voluntad. Al desentrañar la raíz última de dicha fuerza encontramos que las imágenes del alma surgen de la experiencia de los arquetipos.

En otras palabras: ¿puede alguien enajenarse cuando se le pide que tome en cuenta las fuerzas primarias que subyacen a su vida? A partir de las figuras de Satanás y de Dios como figuras del alma, se puede plantear una reflexión sobre el mal. Si retomamos un postulado básico de la psicología analítica, el hombre está llamado a desarrollar su condición en el mundo buscando una posición en el mundo, viviendo en él. Y una de las situaciones más problemáticas de la vida es la de la experiencia de acciones, acontecimientos, fenómenos o conductas que ocasionan daño a quienes las viven. Situaciones y acciones que mueven a la indignación, aunque muchas veces sean justificadas socialmente.

No obstante, ¿tiene sentido hablar de imágenes del mal cuando se informa sobre el genocidio en África, de las torturas y asesinatos en países latinoamericanos o del tipo que guiado por el afán de lucro, dirige una casa de citas y vende a su hermana como esclava sexual? La realidad es tan cruda que parece eclipsar cualquier intento de comprensión.

Podemos aplicar las nociones siguientes para dar una respuesta tentativa a estas dudas. Si las imágenes míticas nos muestran el desarrollo y consolidación de Dios y Satán y su relación con el hombre, éste debe estar preparado para identificar lo que tales figuras exigen de su conciencia y lo que implican; ya que es la conciencia el núcleo primario del actuar y donde al final de cuentas se decide si seguir a Dios o a Satanás. ¿Es posible algo así? ¿Acaso el ser humano puede soportar una experiencia de este tipo? Si se consideran los textos bíblicos analizados por Schärf y la explicación de éste, la respuesta es positiva. Incluso, se puede suponer que los hombres que han sobresalido en la historia de la humanidad han tenido que hacer frente a la problemática de la antinomia entre lo sagrado y la vida.

Si hablamos de Dios y del diablo es tal vez porque, a pesar de lo que se diga mediáticamente, sus imágenes siguen vigentes y activas. Tal vez, pese a todo el proceso secularizador, seguimos inmersos en ese drama primordial, en esa dinámica de oposición y contraste, de desarrollo frente y ante la experiencia numinosa. No podemos cerrar los ojos ante la problemática del mal, pese al relativismo reinante. ¿Cuál es la actitud que el hombre de nuestros días debe tomar? Al final de cuentas, Dios tiene que ver con el hombre y el hombre con Dios —incluso quienes se definen como ateos—. Tal vez, la inquietud y angustia de nuestros días no sean sino consecuencia de esa apuesta inicial; tal vez, el drama de Job se repite siempre, en cada ser humano que llega a este mundo. Tal vez estamos demasiado acomodados a nuestra condición y, en algún momento, la adversidad nos mueve. Cómo hacer frente a la adversidad y asimilar sus "consecuencias" resulta entonces una labor eminentemente personal, pues la ética y la moral no pueden ser dejadas de lado. Finalmente, son necesarias para la conducta humana, pero es la conciencia humana en el alma la que decide qué camino tomar. Tal vez Satán sigue inspirando a los hombres, y su presencia es necesaria para que el hombre descubra la parte tenebrosa de sí mismo y la de Dios. El Zohar (1998) dice que el mal es necesario para que el hombre se acerque más a Dios. La adversidad nos obliga a revisar continuamente nuestras convicciones y principios ante nuestra propia existencia y la de los otros. Es entonces cuando la condición humana adquiere una mayor importancia, ya que en ella es donde se decide finalmente si el mundo tiene o no sentido. Es en el hombre en quien se conocen y manifiestan las dos caras de Dios.

Por último, ¿acaso el mal no desaparecerá?, ¿cuál será el desarrollo de aquellas imágenes y de lo que representan? Jung realizó investigaciones y propuestas que son dignas de tomarse en cuenta, aunque sea para cuestionarlas. Aion y Respuesta a Job son muy ilustrativas y merecen un trabajo más detallado que el presentado aquí. En esos textos se defiende la importancia del ser humano, que en su realización concreta puede ser expresada en la famosa frase de William Burke. "Todo lo que necesita el mal para triunfar, es que los hombres buenos no hagan nada." LC

http://web.uaemex.mx/plin/colmena/Colme ... Pedro.html

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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por Solstrom » 27 May 2021, 22:40

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Un feligrés pregunta al padre de su parroquia: “¿Por qué Dios creó al Diablo?”. Y el padre le responde: “¿Y quién te dijo que el Diablo fue creado?”. Es probable que el Diablo, como Dios, siempre haya estado allí, porque, en buena cuenta, ambos serían la misma entidad simbólica.

En la mitología griega, Prometeo, movido por su amor a los hombres, “[…] les regala el tesoro del fuego sagrado, aunque para ello se haya visto obligado a robárselo al propio Zeus, quien le hace pagar de forma terrible su generosa contribución a la humanidad, ordenando a Mercurio que lo precipite en el Tártaro y lo encadene en la cima del Cáucaso, donde durante cientos de años un buitre le devoraría las entrañas, las mismas que se regenerarían para continuar con el suplicio eterno. Los hombres también recibieron su castigo con el Diluvio”. Pero Hércules dio muerte al buitre y Zeus perdonó a Prometeo.

Desde entonces, gracias a Esquilo, el dramaturgo griego, el mito de “Prometeo encadenado” representa “la imagen viva del espíritu luchando con la materia inerte, como la razón en pugna con la fuerza, como la personificación de lo grande y elevado contra lo bajo y rastrero”.

Prometeo no es condenado por el acto del robo en sí, sino por la osadía de compartir la razón —esa sabiduría reservada a los dioses— con los simples mortales, movido únicamente por el amor.

Desde las primeras teorizaciones respecto a la dualidad del Bieny el Mal estaban presentes, y emparejadas, las nociones de razón y salvajismo, controle instintos más primarios. Se entendía que el hombre que se dejase conducir por sus instintos se guiaría básicamente por el Mal, y que el hombre que actuara cobijado por la razón sería alumbrado por la antorcha del Bien. Dios estaría, entonces, en el discernimiento y el equilibrio, y el Diablo en los instintos, que solo buscarán satisfacerse.

En el Edén, ese paraíso de la flacidez y la desconexión, Dios prohíbe a Adán y Eva —los primeros humanos según las creencias judía, cristiana y musulmana— probar del fruto del árbol del conocimiento so riesgo de muerte. Pero ¿por qué un padre que ama a sus hijos les negaría la luz del conocimiento? ¿Qué riesgo podrían correr los humanos de ser dueños de sus propios actos?

Dios plantea la prohibición como una subrepticia invitación a la desobediencia. No existiría tal tentación si no existiese la necesidad de transgredirla. No existían necesidades en el Paraíso, recuérdese. ¿Para qué la necesidad de controlarse? Pero ya que los primeros humanos poseían la pureza de la más conspicua ignorancia, salvo para revolotear como hippies en el verde jardín, fue necesario que apareciera un ente que adoptase el papel de disociador y facilitador, a riesgo de ser condenado eternamente por tal acción.

Satanás, el ángel caído (“Lucifer,del latín lux: ‘luz’, y fero: ‘llevar’: portador de luz”), expulsado al Caos por rebelarse contra Dios, aparece en el Edén en forma de serpiente para tentar a Eva a probar del fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y el Mal, y así extender el “pecado mortal” a Adán y a la humanidad futura.

La figura simbólica de Satanás es probablemente la del primer indicio de razón propia después de Dios. Su rebelión —toda rebelión— requiere de un conocimiento que se oponga a otro. Fue dotado de razón antes de que Adán y Eva pecaran de desobediencia.

Satanás (Lucifer, cuando era el ángel más bello) es la imagen del hijo caído y castigado por rebelarse contra el Padre, similar a la de Prometeo condenado por robar el fuego sagrado de su dios supremo, Zeus. Los dos pecaron de discernimiento y de intencionalidad personal, ya sea por envidia o por amor; ambas, características muy humanas.

Algunas religiones, tradiciones o doctrinas (yezidismo, luciferismo, gnósticos) consideraban a Lucifer como una entidad positiva, libre de oscuridad, que “se rebeló contra Dios para darle a la Humanidad la sabiduría, [y a quien luego] Dios perdonó y restauró como su ángel predilecto”.

Por ello, si Dios hizo una invitación subrepticia a la desobediencia, Satanás solo fue un vehículo de ese plan que buscaría, principalmente, el despertar del hombre a la razón, y a todas sus aristas, ventajas y desventajas. Esa serpiente pudo ser el mismo Dios que, a pesar de su deseo de protección a sus hijos amados, tuvo que darles el empujón para que dejasen el nido y se enfrentasen a la realidad, con el inmejorable regalo del conocimiento como antorcha.

Dios practicó el libre albedrío en su más desprendida expresión: le entregó al hombre la libertad para darle la espalda. No se podría entender un amor sincero si el mismo Padre hubiese creado a los humanos y al amor en forma perfecta para mantener un sistema jerárquico basado en una conducta inconsciente, repetitiva y eterna. ¿Qué padre desearía que sus hijos lo amasen por el cumplimiento de un mandato judicial o genético?

Bajo la deducción de que Dios es Todo y que ni un cabello se mueve sin su voluntad, entonces el mismo Dios creó el equilibrio a través de la razón, materializando el peso contrario de la balanza en una entidad o actitud que proviniese de Él mismo. Dios puede ser el otro lado del espejo, habiendo creado por ecuación matemática “el Mal”, que nosotros podemos elegir, evitar o combatir. ¿Judas, por ejemplo, fue tentado a actuar con traición, o tenía una misión que cumplir a través del más doloroso de los sacrificios? ¿Tras Judas estaba Satanás, o el mismo Dios?

En su cuento “Tres versiones de Judas” (Ficciones, 1944), Borges hace una disertación literaria interesantísima sobre la equivalencia de los órdenes complementarios:

El Verbo, cuando fue hecho carne, pasó de la ubicuidad al espacio, de la eternidad a la historia, de la dicha sin límites a la mutación y a la carne; para corresponder a tal sacrificio, era necesario que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno. Judas Iscariote fue ese hombre. Judas, único entre los apóstoles, intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito de Jesús. El Verbo se había rebajado a mortal; Judas, discípulo del Verbo, podía rebajarse a delator (el peor delito que la infamia soporta) y ser huésped del fuego que no se apaga. El orden inferior es un espejo del orden superior; las formas de la tierra corresponden a las formas del cielo; las manchas de la piel son un mapa de las incorruptibles constelaciones; Judas refleja de algún modo a Jesús. De ahí los treinta dineros y el beso; de ahí la muerte voluntaria, para merecer aún más la Reprobación.

En El exorcista (The Exorcist), la excelente novela de William Peter Blatty, en un receso del exorcismo de Regan, un sereno padre Merrin le explica a un fatigado y desesperanzado padre Karras:

—Y, sin embargo, incluso de esto, del mal, vendrá el bien. De algún modo. De algún modo que nunca podremos entender, ni siquiera ver. —Merrin hizo una pausa—. Quizás el mal sea el crisol de la bondad —manifestó—. Y tal vez el propio Satán, a pesar de sí mismo, sirva de alguna manera para cumplir la voluntad de Dios.

Curiosidad aparte resulta la revelación del más famoso exorcista del Vaticano, el padre Gabrielle Amorth,quien explica que los ministros de la Iglesia que no creen en el Diablo como identidad real y sí solo como manifestación genérica están en pecado mortal.

En algunas religiones y creencias se considera la no existencia del Diablo, explicando la maldad como el nivel de lejanía de uno con respecto a Dios. Eso asume que la oscuridad también proviene de Dios, pero que nosotros tenemos la libertad de elegirla o no, gracias a que poseemos la virtud del discernimiento.

La figura mítica del Diablo fue la identidad secreta de Dios. Luego el hombre adoptó e hizo suya esa figura para justificar su debilidad y alimentar los miedos propios y ajenos. Así el hombre le dio cuerpo y consistencia (y cuernos y rabo) a lo que para Dios solo era una idea de complementariedad.

No se pretende aquí replantear postulados teológicos ni inducir a teorías conspirativas respecto de la fe. Solo se quiere analizar lúdicamente, desde la más sana curiosidad, y a través de diversas interpretaciones culturales, una nueva versión sobre la mayor encarnación de nuestros miedos.

Un feligrés pregunta al padre de su parroquia: “¿Por qué Dios creó al Diablo?”. Y el padre le responde: “¿Y quién te dijo que el Diablo fue creado?”. Es probable que el Diablo, como Dios, siempre haya estado allí, porque, en buena cuenta, ambos serían la misma entidad simbólica.

En la mitología griega, Prometeo, movido por su amor a los hombres, “[…] les regala el tesoro del fuego sagrado, aunque para ello se haya visto obligado a robárselo al propio Zeus, quien le hace pagar de forma terrible su generosa contribución a la humanidad, ordenando a Mercurio que lo precipite en el Tártaro y lo encadene en la cima del Cáucaso, donde durante cientos de años un buitre le devoraría las entrañas, las mismas que se regenerarían para continuar con el suplicio eterno. Los hombres también recibieron su castigo con el Diluvio”. Pero Hércules dio muerte al buitre y Zeus perdonó a Prometeo.

Desde entonces, gracias a Esquilo, el dramaturgo griego, el mito de “Prometeo encadenado” representa “la imagen viva del espíritu luchando con la materia inerte, como la razón en pugna con la fuerza, como la personificación de lo grande y elevado contra lo bajo y rastrero”.

Prometeo no es condenado por el acto del robo en sí, sino por la osadía de compartir la razón —esa sabiduría reservada a los dioses— con los simples mortales, movido únicamente por el amor.

Desde las primeras teorizaciones respecto a la dualidad del Bieny el Mal estaban presentes, y emparejadas, las nociones de razón y salvajismo, controle instintos más primarios. Se entendía que el hombre que se dejase conducir por sus instintos se guiaría básicamente por el Mal, y que el hombre que actuara cobijado por la razón sería alumbrado por la antorcha del Bien. Dios estaría, entonces, en el discernimiento y el equilibrio, y el Diablo en los instintos, que solo buscarán satisfacerse.

En el Edén, ese paraíso de la flacidez y la desconexión, Dios prohíbe a Adán y Eva —los primeros humanos según las creencias judía, cristiana y musulmana— probar del fruto del árbol del conocimiento so riesgo de muerte. Pero ¿por qué un padre que ama a sus hijos les negaría la luz del conocimiento? ¿Qué riesgo podrían correr los humanos de ser dueños de sus propios actos?

Dios plantea la prohibición como una subrepticia invitación a la desobediencia. No existiría tal tentación si no existiese la necesidad de transgredirla. No existían necesidades en el Paraíso, recuérdese. ¿Para qué la necesidad de controlarse? Pero ya que los primeros humanos poseían la pureza de la más conspicua ignorancia, salvo para revolotear como hippies en el verde jardín, fue necesario que apareciera un ente que adoptase el papel de disociador y facilitador, a riesgo de ser condenado eternamente por tal acción.

Satanás, el ángel caído (“Lucifer,del latín lux: ‘luz’, y fero: ‘llevar’: portador de luz”), expulsado al Caos por rebelarse contra Dios, aparece en el Edén en forma de serpiente para tentar a Eva a probar del fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y el Mal, y así extender el “pecado mortal” a Adán y a la humanidad futura.

La figura simbólica de Satanás es probablemente la del primer indicio de razón propia después de Dios. Su rebelión —toda rebelión— requiere de un conocimiento que se oponga a otro. Fue dotado de razón antes de que Adán y Eva pecaran de desobediencia.

Satanás (Lucifer, cuando era el ángel más bello) es la imagen del hijo caído y castigado por rebelarse contra el Padre, similar a la de Prometeo condenado por robar el fuego sagrado de su dios supremo, Zeus. Los dos pecaron de discernimiento y de intencionalidad personal, ya sea por envidia o por amor; ambas, características muy humanas.


En el Edén, Dios prohíbe a Adán y Eva probar del fruto del árbol del conocimiento so riesgo de muerte. Pero ¿por qué un padre que ama a sus hijos les negaría la luz del conocimiento? ¿Qué riesgo podrían correr los humanos de ser dueños de sus propios actos?
Algunas religiones, tradiciones o doctrinas (yezidismo, luciferismo, gnósticos) consideraban a Lucifer como una entidad positiva, libre de oscuridad, que “se rebeló contra Dios para darle a la Humanidad la sabiduría, [y a quien luego] Dios perdonó y restauró como su ángel predilecto”.

Por ello, si Dios hizo una invitación subrepticia a la desobediencia, Satanás solo fue un vehículo de ese plan que buscaría, principalmente, el despertar del hombre a la razón, y a todas sus aristas, ventajas y desventajas. Esa serpiente pudo ser el mismo Dios que, a pesar de su deseo de protección a sus hijos amados, tuvo que darles el empujón para que dejasen el nido y se enfrentasen a la realidad, con el inmejorable regalo del conocimiento como antorcha.

Dios practicó el libre albedrío en su más desprendida expresión: le entregó al hombre la libertad para darle la espalda. No se podría entender un amor sincero si el mismo Padre hubiese creado a los humanos y al amor en forma perfecta para mantener un sistema jerárquico basado en una conducta inconsciente, repetitiva y eterna. ¿Qué padre desearía que sus hijos lo amasen por el cumplimiento de un mandato judicial o genético?

Bajo la deducción de que Dios es Todo y que ni un cabello se mueve sin su voluntad, entonces el mismo Dios creó el equilibrio a través de la razón, materializando el peso contrario de la balanza en una entidad o actitud que proviniese de Él mismo. Dios puede ser el otro lado del espejo, habiendo creado por ecuación matemática “el Mal”, que nosotros podemos elegir, evitar o combatir. ¿Judas, por ejemplo, fue tentado a actuar con traición, o tenía una misión que cumplir a través del más doloroso de los sacrificios? ¿Tras Judas estaba Satanás, o el mismo Dios?

En su cuento “Tres versiones de Judas” (Ficciones, 1944), Borges hace una disertación literaria interesantísima sobre la equivalencia de los órdenes complementarios:

El Verbo, cuando fue hecho carne, pasó de la ubicuidad al espacio, de la eternidad a la historia, de la dicha sin límites a la mutación y a la carne; para corresponder a tal sacrificio, era necesario que un hombre, en representación de todos los hombres, hiciera un sacrificio condigno. Judas Iscariote fue ese hombre. Judas, único entre los apóstoles, intuyó la secreta divinidad y el terrible propósito de Jesús. El Verbo se había rebajado a mortal; Judas, discípulo del Verbo, podía rebajarse a delator (el peor delito que la infamia soporta) y ser huésped del fuego que no se apaga. El orden inferior es un espejo del orden superior; las formas de la tierra corresponden a las formas del cielo; las manchas de la piel son un mapa de las incorruptibles constelaciones; Judas refleja de algún modo a Jesús. De ahí los treinta dineros y el beso; de ahí la muerte voluntaria, para merecer aún más la Reprobación.

En El exorcista (The Exorcist), la excelente novela de William Peter Blatty, en un receso del exorcismo de Regan, un sereno padre Merrin le explica a un fatigado y desesperanzado padre Karras:

—Y, sin embargo, incluso de esto, del mal, vendrá el bien. De algún modo. De algún modo que nunca podremos entender, ni siquiera ver. —Merrin hizo una pausa—. Quizás el mal sea el crisol de la bondad —manifestó—. Y tal vez el propio Satán, a pesar de sí mismo, sirva de alguna manera para cumplir la voluntad de Dios.

Curiosidad aparte resulta la revelación del más famoso exorcista del Vaticano, el padre Gabrielle Amorth,quien explica que los ministros de la Iglesia que no creen en el Diablo como identidad real y sí solo como manifestación genérica están en pecado mortal.

En algunas religiones y creencias se considera la no existencia del Diablo, explicando la maldad como el nivel de lejanía de uno con respecto a Dios. Eso asume que la oscuridad también proviene de Dios, pero que nosotros tenemos la libertad de elegirla o no, gracias a que poseemos la virtud del discernimiento.

La figura mítica del Diablo fue la identidad secreta de Dios. Luego el hombre adoptó e hizo suya esa figura para justificar su debilidad y alimentar los miedos propios y ajenos. Así el hombre le dio cuerpo y consistencia (y cuernos y rabo) a lo que para Dios solo era una idea de complementariedad.

Dios practicó el libre albedrío en su más desprendida expresión: le entregó al hombre la libertad para darle la espalda.
Las posesiones demoníacas son parte del juego simbólico. La idea de ser “poseídos” nos asusta, nos aterra, nos aleja del Mal y nos acerca a Dios. El Mal encarnado tiene muy mala publicidad al perder casi siempre en los exorcismos. Lo que hace realmente el Diablo, a través de ese juego macabro, es poner a prueba nuestra fe, fortalecerla y difundirla, como a través de los Santos, por ejemplo, tantas veces tentados cuando eran simples hombres y tantas veces vencedores. Los demonios son tan inferiores a la sola presencia divina como cuando le suplicaron a Cristo quedarse, por lo menos, dentro de una piara de cerdos antes de desbarrancarse.

En resumen, la idea del Padre jugando con su propia sombra para asustar al niño y atraerlo a sus brazos protectores.

En 1966, en la ciudad estadounidense de California, el músico, mago y escritor ocultista Anton Szandor LaVey fundó la Iglesia de Satán, con un concepto totalmente alejado de la percepción popular de los grupos satánicos. La filosofía de Anton LaVey nada tiene que ver con sacrificios de cualquier tipo, humanos o animales, ni con la adoración de la figura mítica de un Diablo con cuernos y tridente. La postura de LaVey es más bien una feroz crítica al cristianismo, al que acusa de “ser una plaga en la tierra que atemoriza, reprime y no deja pensar a millones de personas”. En la Iglesia “mágica y simbólica” de LaVey se cree en Satán “como la representación de la inteligencia y la humanidad en la Tierra y se refiere a su descripción como mito, en la que Satán era un ángel de Dios y pensó por sí mismo y se rebeló contra Él”. El mismo Anton LaVey se convirtió en un icono dentro de la cultura popular estadounidense.

La Iglesia, ortodoxa y conservadora, ha jugado un papel curioso, por decir lo menos, en el desarrollo de la razón como identidad de la sociedad moderna. Durante mucho tiempo sometió todo asomo de pensamiento independiente, persiguió a los librepensadores hasta la misma hoguera, sumió a la humanidad en una época de oscurantismo, creó un sistema contra el progreso e impuso límites al conocimiento para mantener un régimen opresor basado en creencias. La razón entonces tenía un dueño: la Iglesia. Solo esa razón prevalecía y no la de los demás. La razón estaba basada en los férreos dogmas de una fe ciega.

Tuvieron que transcurrir varios siglos para que el Renacimiento terminase con la oscuridad imperante en la Edad Media, reactivando el conocimiento y su difusión. Sin embargo, la evolución nos muestra un lado más sugestivo de las teorizaciones teológicas. El hombre adquirió la razón a través de millones de años, y ésta le sirvió para avanzar de una manera vertiginosa en su desarrollo como sociedad y especie. Pero es esa misma razón la que ha llevado a la humanidad a un extremo de alcances irreversibles.

¿Será la razón nuestra herramienta de autodestrucción? ¿Debimos llegar a este nivel de conocimiento tras bajar de los árboles? Cuando destruyamos el planeta en el que vivimos, quizá nos preguntemos si hubiese sido mejor que nos ocultasen eternamente El Fruto del Conocimiento.

¿Prometeo y Lucifer nos entregaron el fuego de la razón que ha de terminar incendiándonos?

https://revistaideele.com/ideele/conten ... ta-de-dios

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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por EvaristoSoublette » 28 May 2021, 18:37

Vaya...

Me comentaron que había un post de estos por acá...

¿Te interesa el tema?

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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por Don Cuchara » 28 May 2021, 19:41

“¿Por qué Dios creó al Diablo?”. Y el padre le responde: “¿Y quién te dijo que el Diablo fue creado?”. Es probable que el Diablo, como Dios, siempre haya estado allí, porque, en buena cuenta, ambos serían la misma entidad simbólica.
Empecemos por aqui:

Según los entendidos el hoy tan mencionado Diablo fue en su momento el Ángel más amado y hermoso de Di, Luzbel, Luz de la Mañana, entonces ¿Cómo pueden decir no fue creado sin se supone que todo lo existente proviene de la mano de Di?

Entendiendo que al decir lo creado se refieren a lo que existe y conocemos en la tierra, lo que en mi parecer explica muy bien Darwing en su teoría evolucionista, pero avancemos, siendo Luzbel un ex ángel o lo que denominan ángeles caídos, entonces el demonio es parte de ese plan de vida o proyecto de Di?
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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por EvaristoSoublette » 28 May 2021, 20:47

Evidentemente el comenzar un post con un título como "Las dos caras de D_os" es una invitación a discutir sobre cualquier otra cosa menos sobre D_os, es el error patente incrustado en Occidente cuando el Imperio Romano crea al Cristianismo sobre una base judaica pero de inmediato incorporándole nociones no-judias ad-hoc del sustrato pagano de la época, el dualismo es uno de ellos y el trinitarismo tambien.

El Eterno es solo UNO y todo lo creado es parte del propósito de la creación, bien y mal incluidos.

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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por Don Cuchara » 28 May 2021, 21:05

Siempre he cuestionado este tipo de temas, no por el contenido en si, sino porque generalmente el autor en su interés tan solo de abrir temas olvida al menos ojearlos y ver si lo que se ha escrito no atenta en contra de sus conocimientos religiosos.

Analiza esto:
En la mitología griega, Prometeo, movido por su amor a los hombres, “[…] les regala el tesoro del fuego sagrado, aunque para ello se haya visto obligado a robárselo al propio Zeus, quien le hace pagar de forma terrible su generosa contribución a la humanidad, ordenando a Mercurio que lo precipite en el Tártaro y lo encadene en la cima del Cáucaso, donde durante cientos de años un buitre le devoraría las entrañas, las mismas que se regenerarían para continuar con el suplicio eterno. Los hombres también recibieron su castigo con el Diluvio”. Pero Hércules dio muerte al buitre y Zeus perdonó a Prometeo.
La Mitología Griega es contraria a toda manifestación religiosa existente en todo momento desde el conocimiento de la religión monoteísta, algo que se omite en este escrito, pues si bien es cierto que luego del Concilio de Nicea muchas cosas de las distintas religiones, representadas en ese conclave fueron asumidas en torno a la unificación de una sola religión, por ello es que como mencioné en su momento, se debe leer con cuidado y prestar atención cuando se debate sobre y de religión, pues existimos quienes lo tomamos muy en serio.
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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por EvaristoSoublette » 28 May 2021, 21:39

Antes de seguir y por mi parte debo declarar lo siguiente: religión es política, y a falta de mejor término (palabra) le puedo contraponer la espiritualidad, que es un proceso personal de exploración de las posibilidades del ser.

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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por Don Cuchara » 28 May 2021, 22:00

Evaristo, la política este inmersa en todo lo que hacemos, así que la religión no se puede excluir de ella, pero siguiendo con el tema, cuando alguien comienza analizar lo que ustedes los creyentes toman como el elemento inequívoco para defender sus opiniones encontraremos que este libro esta traducido a no se cuantos idiomas, dichos traductores pues obviamente han errado en sus traslados del idioma original al que se supone es empleado para hacer entendible cada versículo, parábola o lo que contenga el libro.

Dicho esto, consideras que unas personas que existieron hace mas de 2 mil años, tomando como premisa que se supone que la tierra y todo lo que ellos conocieron, no iban a tener conocimientos de los dinosaurios? Fíjate que de estos gigantescos animales existen evidencias, de lo contenido en la Biblia no.
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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por EvaristoSoublette » 28 May 2021, 23:32

Don Cuchara escribió:
28 May 2021, 22:00
Evaristo, la política este inmersa en todo lo que hacemos, así que la religión no se puede excluir de ella, pero siguiendo con el tema, cuando alguien comienza analizar lo que ustedes los creyentes toman como el elemento inequívoco para defender sus opiniones encontraremos que este libro esta traducido a no se cuantos idiomas, dichos traductores pues obviamente han errado en sus traslados del idioma original al que se supone es empleado para hacer entendible cada versículo, parábola o lo que contenga el libro.

Dicho esto, consideras que unas personas que existieron hace mas de 2 mil años, tomando como premisa que se supone que la tierra y todo lo que ellos conocieron, no iban a tener conocimientos de los dinosaurios? Fíjate que de estos gigantescos animales existen evidencias, de lo contenido en la Biblia no.


Hay que considerar y creo recordar que lo tratamos al menos una vez en otra instancia, que lo expresado en la Biblia hebrea es mayormente contenido simbólico y no otra cosa, y de ella son los primeros 5 libros los que aportan el mayor nivel simbólico. Aunque el tema de los dinosaurios no me interesa mayormente porque no me caminan al lado cuando salgo a la calle y en atención a ello podría responder que tales existencias corresponden con el mundo antediluviano, y a otra cosa que no me los voy a tropezar en la esquina.

El problema con la aspiración historiográfica lo puedes encontrar en la Biblia cristiana, en lo que han llamado "nuevo testamento", y prefiero no entrar mucho en detalle con eso en atención a nuestros coforistas cristianos o católicos a secas, que increíblemente he escuchado y leído de católicos que se consideran fundamentalmente de una religión diferente a las religiones que se denominan primariamente cristianas y luego se ponen apellido. Pero si me preguntas por ejemplo si creo que Jesús existió como hombre, judio, y rabino a pesar de que no hay evidencia histórica, te puedo decir que si, que no me causa ningún tipo de rechazo ideológico el hacerlo, y sin que ello me ubique aceptando ninguna creencia posterior a su vida y muerte en esta tierra.

Estamos en el siglo XXI y es necesario dar acuso de recibo de que es un hecho que: la Biblia hebrea es una cosa, es el contenido original y fundamento del culto al D_os UNO y UNICO, que las variantes cristianas y la elaboración de nuevas religiones a partir del tronco judio de la Torá, lo cual constituye primeramente el cristianismo como culto sincrético oficial del Imperio Romano y posteriormente dió curso a la rebelión protestante y a la creación de innumerables denominaciones que tienen ya al menos unos 500 años de búsqueda de una identidad discernible, es otra cosa.

Y eso sólo dentro del tronco occidental de sistemas de creencias considerando que las corrientes paganas occidentales dejaron de existir al menos como sistemas sociales.

Mi tema es mi relación con el D_os UNO y UNICO, el ETERNO, y de ello es que podría opinar con algún acercamiento a lo que pudiesemos llamar "propiedad", o al menos puedo intentarlo.

Desde esa perspectiva puedo participar, opinar y quien sabe, ser de aporte para alguien que quiera saber mas de ello.

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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por Don Cuchara » 29 May 2021, 18:00

EvaristoSoublette escribió:
28 May 2021, 23:32
.

Hay que considerar y creo recordar que lo tratamos al menos una vez en otra instancia, que lo expresado en la Biblia hebrea es mayormente contenido simbólico y no otra cosa, y de ella son los primeros 5 libros los que aportan el mayor nivel simbólico. Aunque el tema de los dinosaurios no me interesa mayormente porque no me caminan al lado cuando salgo a la calle y en atención a ello podría responder que tales existencias corresponden con el mundo antediluviano, y a otra cosa que no me los voy a tropezar en la esquina.
Te entiendo, pero los dinosaurios existieron, existen cualquier cantidad de evidencias.
El problema con la aspiración historiográfica lo puedes encontrar en la Biblia cristiana, en lo que han llamado "nuevo testamento", y prefiero no entrar mucho en detalle con eso en atención a nuestros coforistas cristianos o católicos a secas, que increíblemente he escuchado y leído de católicos que se consideran fundamentalmente de una religión diferente a las religiones que se denominan primariamente cristianas y luego se ponen apellido. Pero si me preguntas por ejemplo si creo que Jesús existió como hombre, judio, y rabino a pesar de que no hay evidencia histórica, te puedo decir que si, que no me causa ningún tipo de rechazo ideológico el hacerlo, y sin que ello me ubique aceptando ninguna creencia posterior a su vida y muerte en esta tierra.
Los evangélicos, testigos de Jehová e incluso los católicos consideran al Di como una especie de propiedad, donde ellos sencillamente deciden a quien el debe salvar y a quien no, escudados en esa falsa moralidad del comportamiento descrito en el libro se han cagado en el mundo por miles de años, pues al final te dicen, es que lo que importa es que llegado tu momento te arrepientas, mientas tanto matan, roban asesinan y fornican como conejos precisamente por eso, porque lo que importa es el final.

La existencia de él no es lo que se ha cuestionado, de hecho un ateo difícilmente negará que haya existido, lo que siempre hemos cuestionado y eso ya se ha planteado son las incongruencias del libro, pilar fundamental de su fe. Una fe que tampoco se cuestiona, pues es algo netamente personal, ahora Qué es la fe? Te dirán que la certeza de lo que se espera, esta bien, pero insisto, su fe esta soportada por escritos cargados de incoherencia plena.
Estamos en el siglo XXI y es necesario dar acuso de recibo de que es un hecho que: la Biblia hebrea es una cosa, es el contenido original y fundamento del culto al D_os UNO y UNICO, que las variantes cristianas y la elaboración de nuevas religiones a partir del tronco judio de la Torá, lo cual constituye primeramente el cristianismo como culto sincrético oficial del Imperio Romano y posteriormente dió curso a la rebelión protestante y a la creación de innumerables denominaciones que tienen ya al menos unos 500 años de búsqueda de una identidad discernible, es otra cosa.
Pues fíjate las cosas de este tema, por una lado surge la pregunta de que si Di creo al demonio, para luego pasar a mencionar a personajes de la mitología griega. No te parece eso incongruente cuando se plantea desde siempre que DI es unico?.

Mi tema es mi relación con el D_os UNO y UNICO, el ETERNO, y de ello es que podría opinar con algún acercamiento a lo que pudiesemos llamar "propiedad", o al menos puedo intentarlo.

Desde esa perspectiva puedo participar, opinar y quien sabe, ser de aporte para alguien que quiera saber mas de ello.
Te comprendo.
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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por EvaristoSoublette » 29 May 2021, 20:40

Don Cuchara escribió:
29 May 2021, 18:00
Te entiendo, pero los dinosaurios existieron, existen cualquier cantidad de evidencias.

Y bueno, no escribi nada en contario, de hecho me encanta ir a museos buenos con mucha vaina dinosaurica...

Los evangélicos, testigos de Jehová e incluso los católicos consideran al Di como una especie de propiedad, donde ellos sencillamente deciden a quien el debe salvar y a quien no, escudados en esa falsa moralidad del comportamiento descrito en el libro se han cagado en el mundo por miles de años, pues al final te dicen, es que lo que importa es que llegado tu momento te arrepientas, mientas tanto matan, roban asesinan y fornican como conejos precisamente por eso, porque lo que importa es el final.

La existencia de él no es lo que se ha cuestionado, de hecho un ateo difícilmente negará que haya existido, lo que siempre hemos cuestionado y eso ya se ha planteado son las incongruencias del libro, pilar fundamental de su fe. Una fe que tampoco se cuestiona, pues es algo netamente personal, ahora Qué es la fe? Te dirán que la certeza de lo que se espera, esta bien, pero insisto, su fe esta soportada por escritos cargados de incoherencia plena.

Bueno pero eso es precisamente una maña que se arrastra desde el inicio, la increíble tendencia a manipular algo que esta claramente definido en el judaismo y que fue apropiado por el Imperio para construir un sistema de control social mucho mas efectivo del que tenían sobre la base de conceptos que le volaron los tapones a las elites romanas que no habían pensado en un sistema tan potente... ¿un D_os UNO y UNICO? ¿dueño de todo? ¿que lo creó todo y además somos hechos a su imagen y semejanza?. Les temblaron las rodillas, son conceptos demasiado poderosos como para intentar ignorarlos y tan peligrosos para el poder como para intentar rechazarlos..., y lo puyaron para sacarle provecho.

El "cristiano" del siglo XXI ignora la historia de su propio sistema de creencias e intenta buenamente explicar las incongruencias de su culto como mejor puede sin dejar en ningún caso de tener en cuenta que hay mucho que no cuadra. Y se queda dando vueltas principalmente sobre el sistema de control social sin entender que es un sistema de control social basado en una estructura de dependencia de mediadores puestos allí para sostener la estructura de poder.


Pues fíjate las cosas de este tema, por una lado surge la pregunta de que si Di creo al demonio, para luego pasar a mencionar a personajes de la mitología griega. No te parece eso incongruente cuando se plantea desde siempre que DI es unico?.

Es una incongruencia si no entiendes que el sistema fue puyado, y que en el Pentateuco puede decir claramente que El Eterno es UNO y UNICO pero a ellos les enseñan desde que fue declarada religion del Imperio que D_os no es uno sino tres, que puedes meter imágenes en los lugares de culto, cuando leen Isaías XLV, 5-7, ese texto que puso Solstrom al principio por ejemplo, si lo miras sin saber lo que dice en realidad en hebreo te quedas quieto, pero si lees lo que dice en hebreo, osea, el texto original de Isaias dice "Yo soy El Eterno y no hay otro" y luego mas abajo lo pone clarito en XLV-7 "El que forma la luz y crea la oscuridad, El que hace la paz y crea el mal; Yo Soy El Eterno, El que hace todo esto."

Estoy por creer que muchos que se consideran ateos son persona a las cuales la vaina simplemente no les cuadra porque nadie se los ha explicado bien y porque además se quedaron conque lo que no les cuadra es todo lo que hay. Es como haberse pasado el bachillerato odiando las matemáticas o la historia porque los profesores simplemente eran unos completos ineptos y no porque las matemáticas sean difíciles o la historia aburrida...

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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por Matadora » 30 May 2021, 00:33

los católicos consideran al Di como una especie de propiedad, donde ellos sencillamente deciden a quien el debe salvar y a quien no, escudados en esa falsa moralidad del comportamiento descrito en el libro se han cagado en el mundo por miles de años, pues al final te dicen, es que lo que importa es que llegado tu momento te arrepientas, mientas tanto matan, roban asesinan y fornican como conejos precisamente por eso, porque lo que importa es el final.
Insistes en meterte en una vaina que no entiendes y la que dices que no te afecta, entonces no jorungues.

Dios no es una propiedad, es el Creador.

El final en realidad no cuenta, cuenta tu historial. Y no creas que un malvado con solo arrepentirse en la cumbre de su muerte orá redondo a ser salvado, NO! Equivocado!

La gente hace lo que quiere (libre albedrío) pero es la conexión con Dios, lo que hace la diferencia, no es siquiera la Biblia que tanto criticas, ni lo que diga el sacerdote, es tu conexión con Dios, y de esa conexión emana la fe.

Tú no tienes conexión con Dios, por ende no puedes entender la fe.

Es como si fueras a un Bar y pidieras agua en vez de cognac. No tiene sentido lo uno, sin lo otro.

Con respecto al tema, me aburre enormemente los recovecos que ponen sobre que Dios esto o Dios aquello, que si la Biblia se escribió así o asá, o si fue antes de o después de...

Dios no tiene caras, nosotros somos su imagen, Él nos ha definido muy bien. El problema del ser humano es su empeño de justificarlo y explicarlo todo y de allí deriva la confusión.

Todo nace de la conexión espiritual con el Creador, a través de esa conexión conocemos el amor y podemos tratar, TRATAR, de ser mejores.

Dios no nos exige ser como Él, solo que seamos mejores, está en nosotros el poder de decidirlo, el castigo nos lo damos nosotros errando en nuestras decisiones.

Con respecto al demonio, una forma de aprender lo que es el amor y sus matices, es tropezándonos con el mal, allí podemos entender los desafíos de este plano material y poner a prueba nuestra capacidad de amar, perdonar y vivir alejados del odio o aceptar la maldad e incluso integrarla en la vida de cada quien.

La maldad proviene del odio que es la contraparte del amor, y dentro de nosotros tenemos ambos elementos, no es Dios quien tiene dos caras, somos nosotros, porque debemos aprender a amar o perdernos aceptando la miseria humana.



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Matadora
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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por Matadora » 30 May 2021, 00:53

El Eterno es UNO y UNICO pero a ellos les enseñan desde que fue declarada religion del Imperio que D_os no es uno sino tres, que puedes meter imágenes en los lugares de culto
VIEJO TESTAMENTO:

1. La Creación. Cuando la Biblia narra la creación del hombre, recoge las siguientes palabras de Dios: Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra (Gn 1, 26). Aunque no apunte explícitamente a tres Personas, el Génesis nos habla de una pluralidad en Dios.

2. La Teofanía de Mambré. En esta ocasión es más evidente la Trinidad. Dios se aparece a Abraham en la encina de Mambré bajo la figura de tres individuos (Gn 18). Además, cuando Abraham los recibe los trata como si de uno solo se tratara: Señor mío, si te he caído en gracia, no pases de largo cerca de tu servidor (Gn 18, 3); reflejando así la Unidad en la Trinidad.

3. Isaías. En el capítulo 6 del Libro de Isaías se narra la visión que este profeta tuvo acerca de su vocación. Hay dos alusiones a la Santísima Trinidad. Primero, cuando los serafines se decían entre sí: Santo, Santo, Santo, el Señor de los Ejércitos (Is 6, 3). Y segundo, cuando Dios dice: ¿A quién enviaré? ¿Y quién irá de parte nuestra? (Is 6, 8).

NUEVO TESTAMENTO:

4. La Encarnación. En la narración de la Encarnación que hace san Lucas (Lc 1, 26-38), aparecen las Tres Personas de la Santísima Trinidad. El Padre, representado en la voz del Ángel que anuncia a María que será la Madre del Señor; el Hijo, que se hace carne en las entrañas de la Virgen; y el Espíritu Santo, que cubre con su sombra a la joven de Nazaret.

5. El Bautismo de Jesús. Nuevamente reaparece la Santísima Trinidad cuando Jesús inicia su vida pública. San Marcos (Mc 1, 9-11) nos cuenta como en el Bautismo de Jesús en el Jordán el Padre habla al Hijo (Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco), mientras que el Espíritu, en forma de paloma, baja sobre Él.

6. La Transfiguración. Antes de entrar en Jerusalén para padecer, Jesús se transfigura ante Pedro, Santiago y Juan (Mt 17, 1-8). Aparece otra vez la Santísima Trinidad: el Padre que da testimonio del Hijo (Este es mi Hijo Amado, en quien me complazco; escuchadle), mientras que este muestra su esplendor transfigurado. El Espíritu Santo está representado en la nube que cubre tanto a Jesús, Moisés y Elías, como a los tres apóstoles.

7. La Ascensión. Justo antes de subir al Cielo, Jesús dio este mandato a los apóstoles: Id, pues, y hace discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo (Mt 28, 19). Ya antes de padecer, en la Última Cena, se aprecia cómo Jesús hace referencias a las distintas Personas de la Santísima Trinidad (Jn 13-17).

8. Despedida de San Pablo. Las palabras que san Pablo utiliza para despedirse en su Segunda Carta a los Corintios (2 Co 13, 13), que a veces se repiten al principio de la Misa, hablan explícitamente de la Santísima Trinidad. La gracia del Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.


La biblia es un libro que JAMÁS se debe interpretar buscando respuestas literales, quienes lo hacen insisten que es la wikipedia católica que tiene respuesta a todo.

Dios es único y no existe otros dioses, ni caras ni facetas en este plano terrenal y en el universal, pero, ver a la Trinidad como "otros dioses" aparte del Creador es ingenuo, Dios puede crear muchas cosas, y puede manifestarse del modo que Él considere, y en las miles de formas que el ser humano necesite de Él, incluyendo el Santo Rosario y en su Madre la Inmaculada María. Determinar que Dios está limitado por lo que piensen los mortales de Él o lo que diga la Biblia de Él, es incoherente, hasta cuando respiramos está Él.

Buenas noches.

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Don Cuchara
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Re: Las dos caras de Dios

Mensaje por Don Cuchara » 30 May 2021, 12:54

Matadora escribió:
30 May 2021, 00:53
El Eterno es UNO y UNICO pero a ellos les enseñan desde que fue declarada religion del Imperio que D_os no es uno sino tres, que puedes meter imágenes en los lugares de culto
La biblia es un libro que JAMÁS se debe interpretar buscando respuestas literales, quienes lo hacen insisten que es la wikipedia católica que tiene respuesta a todo.

Dios es único y no existe otros dioses, ni caras ni facetas en este plano terrenal y en el universal, pero, ver a la Trinidad como "otros dioses" aparte del Creador es ingenuo, Dios puede crear muchas cosas, y puede manifestarse del modo que Él considere, y en las miles de formas que el ser humano necesite de Él, incluyendo el Santo Rosario y en su Madre la Inmaculada María. Determinar que Dios está limitado por lo que piensen los mortales de Él o lo que diga la Biblia de Él, es incoherente, hasta cuando respiramos está Él.

Buenas noches.
Amada mía, amor de mis amores, compañera de las mas acaloradas noches de pasión, es muy linda la frase con la que comienzas el primer párrafo que no es el resultado de copiar y pegar estrofas de la wikipedia religiosa, pero infortunadamente los creyentes ven la Biblia como una especie de Manual de Carreño, nada en sus vidas esta regido por el raciocinio, le preguntas a un creyente el porqué de la lluvia y te dirá cualquier cosa halada de los cabellos que contrarié la explicación sencilla de que llueve porque se esta cumpliendo la ultima etapa del agua, o sea, seta precipitándose.

Dicho esto decir que DI es único es una utopía cuando te sientas con un Budista, un Santero o incluso hasta un católico redomado, pues hablar del DI del mal. Cual es ese Di del mal le solemos preguntar, saltan inmediatamente a responder que es el demonio, lago contradictorio si se toma en consideración esta premisa con la que nos deleitas y el titulo del tema que se debate, pues si bien es cierto que para ustedes es el que ha creado todo, un ser tan magnánima como el que describen no debería tener dos personalidades.
Yo no voto porque Batman vota.

Son apellidos segun parece, entonces no voto.

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