BP se convirtió en la última empresa extranjera en comenzar a comercializar petróleo venezolano desde la salida del poder de Nicolás Maduro en enero, luego de que el buque Monte Lema culminara la carga de 400.000 barriles de fueloil pesado suministrado por PDVSA y con destino provisional a Houston, según documentos consultados por Bloomberg News.

El cargamento situó a BP junto a Trafigura y Vitol, compañías que estuvieron entre las primeras firmas extranjeras autorizadas para participar directamente en la comercialización del crudo venezolano tras el cambio en la política estadounidense. Posteriormente, otras empresas como Phillips 66, Novum Energy Trading, George E. Warren, BGN y Reliance Industries también comenzaron a adquirir petróleo venezolano sin intermediarios, de acuerdo con Bloomberg.

BP no confirmó específicamente la operación. En un comunicado enviado por correo electrónico, la compañía indicó que, por lo general, no comenta sobre operaciones comerciales ni movimientos de transporte marítimo.

Asimismo, el movimiento se produjo pocos días después de que BP obtuviera, junto con la emiratí XRG y la catarí UCC Holding, una licencia para desarrollar la segunda fase del campo de gas costa afuera Loran. El proyecto contempla derechos para extraer hasta 4 billones de pies cúbicos de gas, de unas reservas estimadas en 7,3 billones de pies cúbicos, y BP asumirá el liderazgo operativo.

El regreso de BP también profundizó el acercamiento de la compañía con Venezuela. En abril, ambas partes suscribieron un memorando para explorar oportunidades de gas en la plataforma Deltana y la empresa anunció la apertura de una oficina permanente en Caracas. En esa oportunidad, el vicepresidente ejecutivo de Gas y Energía Baja en Carbono de BP, William Lin, afirmó: “Tener presencia en Venezuela nos va a permitir solidificar nuestra relación”.

Por otra parte, BP todavía no había tomado una decisión final de inversión sobre el proyecto Loran. La participación en el mercado petrolero venezolano y la reciente licencia gasífera reflejaron, sin embargo, un regreso progresivo de la compañía al país, en momentos en que Washington abrió mayores posibilidades para que empresas extranjeras participaran en la comercialización y recuperación de la industria energética venezolana. Una licencia emitida por el Departamento del Tesoro en enero amplió las actividades permitidas para empresas petroleras estadounidenses, incluyendo exportación, venta, almacenamiento y refinación de crudo venezolano bajo determinadas condiciones.