Como un valiente recuerdan los habitantes de Uruapan al alcalde Carlos Manzo, quien fue acribillado durante la celebración del Día de Muertos la noche de este sábado 1 de noviembre. El experto en seguridad de México David Saucedo explicó vía telefónica a ND, el contexto en el que se registró el crimen contra el político que gobernaba desde septiembre de 2024 y patrullaba las calles del municipio con chaleco antibalas. Manzo denunciaba constantemente, en entrevistas y en sus redes sociales, la situación de violencia del narcotráfico que había en lugar.

De acuerdo a Salcedo el crimen contra Manzo hay que analizarlo desde diferentes puntos, como son sus posibles autores, el ataque armado que sufrió, y una cruda realidad: aún con voluntad política, vencer a los cárteles desde el ámbito municipal es una misión imposible.

En Uruapan, Michoacán operan cuando menos cinco grupos criminales (CJNG, Caballeros Templarios, Viagras, Cárteles Unidos y Blancos de Troya), las más recientes embestidas de Carlos Manzo en contra del crimen organizado fueron para mermar a las células del Mencho. Los principales decomisos, capturas de narcotraficantes y abatimiento de criminales (la secretaria de seguridad pública municipal instrumentó una táctica de exterminio) fueron en contra del Cartel Jalisco Nueva Generación.

El segundo grupo que sufrió un desgaste fuerte debido a los operativos de la policía municipal de Uruapan fueron células de una escisión de los Caballeros Templarios. Es decir, es probable que la reciente captura de «El Rino», jefe de Plaza del CJNG (realizada por el propio alcalde en persona) o las dificultades de los Caballeros Templarios para avanzar posiciones en Uruapan hayan sido catalizadores para el asesinato de Manzo.

Sobre el ataque armado, destacó que Carlos Manzo contaba con un diamante de seguridad compuesto por elementos de la Guardia Nacional (14 elementos) y policías municipales. «Quienes ordenaron el ataque sabían que los sicarios que abrirían fuego en contra del alcalde Uruapan serían abatidos por sus escoltas. Así fue. Al repeler el ataque murió un agresor y dos más fueron detenidos», reveló.

Basado en su experiencia, el asesinato obedece a una lógica de control criminal de las autoridades locales michoacanas, ya que en los últimos 4 años han sido asesinados 6 alcaldes en Michoacán y otros 5 han sufrido atentados.

«En todos los casos los perpetradores fueron grupos del crimen organizado que desean dominar a los gobiernos municipales. El propio Carlos Manzo declaró en su momento que el CJNG le exigió le cediera el control de las direcciones de seguridad, tránsito, fiscalización y obras públicas».

México, los cárteles y una guerra sin tregua

En este contexto, expuso que el asesinato de Manzo y otros casos anteriores, obligarán al gobierno de Claudia Sheinbaum a ordenar un nuevo despliegue táctico-operativo de fuerzas de seguridad en Michoacán.

Sin embargo, apuntó que el crimen demuestra que no basta con ser valiente y tener voluntad política.

«Manzo se lanzó a una cruzada en contra del crimen organizado sin contar con el respaldo, ni del gobierno estatal, ni del gobierno federal. Con un estado de fuerza de apenas 350 policías para cuidar una ciudad de 400 mil habitantes, enfrentó por igual a grupos de macrocriminalidad y mafias locales. Carlos no contaba con los recursos humanos, financieros, ni materiales para derrotar a los cárteles. Cabalgó hacia la guerra, pero no hacia la victoria. Su sacrificio deja en claro que aún con voluntad política, vencer a los cárteles desde el ámbito municipal es una misión imposible», advirtió.

«Es momento de reconsiderar si tiene sentido seguir mandando a los municipios en ruta de colisión en contra de los cárteles de la droga. Tendremos algunas victorias, sin duda. Pero de seguir así, muchos alcaldes valientes y decididos, en lugar de ser recordados como gobernantes brillantes y transformadores, tendrán una veladora en los altares de los mártires de las guerras fallidas contra el narco».

Protestas en México

Cientos de mexicanos salieron este domingo a las calles de Morelia, en el estado de Michoacán, para exigir justicia por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, ocurrido la noche del sábado tras un evento público.

La manifestación, que inició de forma pacífica, derivó en disturbios cuando un grupo de inconformes irrumpió en el Palacio de Gobierno estatal y causó destrozos en el interior del edificio con la intención de exigir la renuncia del gobernador de Michoacán Alfredo Ramírez Bedolla.