El gobierno venezolano elevó este jueves 9 de octubre la crisis con Estados Unidos al máximo órgano de seguridad de las Naciones Unidas, al solicitar formalmente una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad. Caracas denuncia una «amenaza a la paz» y la seguridad internacional debido a una escalada de «acciones hostiles y provocadoras» por parte de Washington en el mar Caribe.
La petición fue enviada a través de una carta del embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, al presidente de turno del Consejo de Seguridad, cargo que ocupa Rusia. En ella, se insta al organismo a «formular recomendaciones para frenar los planes de agresión» que, según Venezuela, están en curso.
El argumento central de la denuncia es el «despliegue militar sin precedentes» de EEUU cerca de las costas venezolanas. La misiva asegura que este incluye «destructores misilísticos», «aviones de combate», «tropas élite» y «un submarino nuclear», lo que viola la proclamación de la región como Zona de Paz.
La carta acusa a la administración Trump de utilizar una «falsa lucha contra el narcotráfico» como una «máscara» para ocultar su verdadero objetivo: una política de «cambio de régimen» para controlar los recursos petroleros de Venezuela.
Para evidenciar un patrón de agresión, el documento enumera una serie de acciones recientes, como las declaraciones del presidente Trump, la notificación al Congreso estadounidense de un «conflicto armado» con carteles y el resultado de la votación en el Senado que avaló la continuación de las operaciones militares.
Asimismo, la misiva denuncia que en «al menos cuatro» ocasiones, fuerzas estadounidenses han «bombardeado embarcaciones civiles en aguas internacionales», causando víctimas y cometiendo lo que califican como «ejecuciones extrajudiciales» y una «violación flagrante» a los derechos humanos.

