Los obispos de la Conferencia Episcopal de las Antillas (AEC) manifestaron su preocupación por la reciente «acumulación de recursos navales y otros recursos militares en el sur del Caribe», en medio de las operaciones que ha ordenado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump alegando su lucha contra el narcotráfico, dejando más de veinte muertos.

En un comunicado, la AEC señaló las posibles implicaciones negativas para el bienestar socioeconómico, político y humanitario de la región. Al tiempo que, instó a buscar «la negociación en lugar de la guerra», citando las palabras del Papa Pablo VI , y afirmó que el diálogo y la cooperación son «urgentemente necesarios para aliviar las crecientes tensiones geopolíticas y fomentar una paz duradera».

Asimismo, resaltó los «retos morales» que enfrenta la región , destacando que el narcotráfico sigue devastando las sociedades caribeñas, erosionando vidas y el propio tejido moral de las comunidades. Si bien reconoció la gravedad de esta crisis, los obispos fueron enfáticos al señalar que «la privación arbitraria e injustificada de la vida no puede justificarse como medio de resolución».

Del mismo modo, condenaron el desprecio por la soberanía de las naciones independientes como una medida razonable en nombre de la seguridad fronteriza.

«La guerra o la amenaza de guerra nunca son la solución adecuada».

Hicieron eco del Papa San Juan XXIII, quien proclamó que «la verdadera paz solo puede nacer de un corazón desarmado de la ansiedad y el miedo a la guerra».

La presencia de buques de guerra y la «perturbación de los medios de vida marítimos en nuestras aguas caribeñas» representan «amenazas reales e inmediatas para la estabilidad regional y el bienestar de nuestras naciones», al rechazar la agresión y la intimidación como medios para resolver conflictos.

Los obispos insistieron en que los objetivos de proteger las fronteras y eliminar el tráfico de drogas deben perseguirse «respetando la ley, la dignidad de la vida humana y con un entendimiento tácito del profundo compromiso de nuestra región con la paz». Pidieron a los líderes reducir la militarización y renovar su compromiso con el diálogo y la unidad regional.

Finalmente,  se solidarizaron con todos los pueblos del Caribe afectados , e hicieron un llamado a los fieles a enfocarse de nuevo en la fe, indicando que el rosario en familia y los actos de reconciliación son «poderosas expresiones de esperanza».