Este martes 21 de enero, la Asamblea Nacional aprobó un acuerdo en su sesión ordinaria, donde se declaró a Álvaro Uribe Vélez e Iván Duque como enemigos públicos de la República. La decisión fue unánime, etiquetando a ambos exmandatarios colombianos como paramilitares, terroristas, narcotraficantes, asesinos, fascistas y representantes de la ultraderecha internacional.
El documento aprobado en la plenaria argumenta que estos individuos participan en un plan para supuestamente intervenir militarmente Venezuela y así generar caos, muerte y desestabilización política, con el fin último de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.
El texto del acuerdo es claro sobre la intención detrás de estas acusaciones: «Estos personajes forman parte de un plan sistemático para atentar contra la soberanía, la paz y la autodeterminación del pueblo venezolano, en su intento desesperado de intervenir militarmente la patria bolivariana en función de generar muerte, caos y desestabilización política en el país, cuyo objetivo fundamental es derrocar sin éxito al gobierno legítimo y constitucional presidido por el ciudadano Nicolás Maduro Moros».
La Asamblea Nacional también subraya la defensa de Venezuela como una nación libre e independiente, cuya doctrina moral y de libertad se fundamenta en los ideales de Simón Bolívar.

