El cáncer: Cuba, Nicaragua y Venezuela

Opinión | junio 26, 2021 | 6:24 am.

Recomiendo la lectura del libro “La revolución olvidada”, de Jorge Olavarría, donde el autor demuestra cómo los líderes que fundaron Acción Democrática conspiraron con los militares para derrocar al presidente Isaías Medina Angarita.

El régimen medinista había cometido errores graves: descuidar a las Fuerzas Armadas, y realizar una reforma constituciona, a la que se le llamó «Chucuta», que no permitió la elección universal, directa y secreta del presidente, que era el clamor del pueblo. Al enloquecer Diósgenes Escalante, que era el abanderado de consenso, lo sustituyó un candidato gris, Ángel Biaggini, que poco le decía al país.

La verdad es que los adecos no andaban con cuentos y aceptaron pactar con los militares. Pasados tres años, y a pesar de que el poder estaba en las dignas manos del gran escritor Rómulo Gallegos, sin importar que había sido electo con el apoyo de más del 80% del electorado, los mismos oficiales encabezados por Marcos Pérez Jiménez decidieron también ponerlo fuera del poder.

Otro hombre de uniforme, sin éxito, un 4 de febrero decidió ponerle fin al carismático Carlos Andrés Pérez. Los intentos de golpes de estado y revolución fueron frecuentes en nuestra Venezuela. A Rómulo Betancourt, durante su segundo mandato, se le alzaron en el Barcelonazo, el Carupanazo, y le pusieron una bomba que casi acaba con su vida. Al inicio del primer gobierno de Caldera hubo un amago del propio recién nombrado ministro de la Defensa, y a Lusinchi le sacaron los tanques, en una intentona a la que le faltó apoyo.

Hoy hay más de un centenar de militares en las cárceles, ciento veintitrés para ser exactos, algunos tan prominentes como los generales Raúl Isaías Baduel y Miguel Rodríguez Torres, ambos ex ministros de la Defensa.

Latinoamérica sufre a tres regímenes militares de extrema izquierda: Cuba, Nicaragua y Venezuela. El enfrentamiento se traslada a la geopolítica mundial y los chinos y los rusos les dan apoyo. Es mucho lo que se debate de cara al futuro del mundo en nuestros países.

El avance del marxismo continental es peligroso y hay que detenerlo. Significa: populismo, hambre, “dictadura del proletariado” y corrupción. Los principios y valores de la democracia alternativa, electiva, pluralista, representativa y el respeto a los derechos humanos, nos deben inspirar para rescatar a nuestros pueblos.

@OscarArnal
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