Las marchas como complemento

Opinión | febrero 26, 2020 | 6:24 am.

Quisiera hacer una pregunta que suena obvia. ¿A quien no le gustaría un cambio de Presidente de manera pacífica a través de unas elecciones libres, justas y transparentes? Eso es como decía mi abuela, ¿muerto, quieres misa? Todo el mundo quiere eso desde la primera vez que intentamos destituir a Hugo Chávez con un revocatorio en el 2004 cuando correspondía en el 2003.


Después de cientos de muertos en las calles y en los hospitales producto de la violencia que se nos ha impuesto en todas sus formas, resulta que ahora esa es la oferta de la oposición oficial. Esto es, Maduro diría simplemente ¡me voy, no aguanto más las sanciones gringas! Y ya. ¡Cesó la usurpación! y se acabaron los problemas. Lamentablemente el mundo no funciona así y menos con narcoterroristas.

La oposición oficial se apresta a designar los nuevos rectores de un CNE negociado con el régimen en una Comisión de Postulaciones Preliminar designada con diputados de los dos bandos, ambos buscando diferentes objetivos. Los primeros, estar preparados para una elección inmediata después que Maduro se vaya (cosa que nos pondría a todos en el primer cuadro a la espera de un evento que quizá no llegue nunca), y los segundos buscando las elecciones parlamentarias que ambos –o al menos una parte importante de la oposición oficial (AD-UNT)- buscan para finales del año 2020. En todo caso, todos se aprestan para un evento electoral.

Y yo me pregunto, ¿qué fue lo que nos perdimos? Porque que yo sepa, no ha cambiado absolutamente nada, salvo la promesa después del viaje de Guaidó al exterior, de que seguirán las sanciones al régimen y sus delincuentes. Y han seguido. La primera aplicada a Rosneft Trading, la empresa rusa que comercializa el petróleo venezolano desde que PDVSA dejo de existir para el mundo internacionalmente. Eso nos deja un campo infinito de posibilidades, pero una muy probable: que las cosas sigan empeorando para los venezolanos sin que el régimen se mueva ni un milímetro de Miraflores. Pregúntenle al del Mazo Dando si le importa que los venezolanos pasen más hambre y más hiperinflación porque Trump imponga un bloqueo a las costas venezolanas. Seguirán muertos de la risa viviendo del contrabando de nuestras riquezas. ¡Mejor que Cuba que tiene ya más de 60 años, pues!

Y ustedes dirán: “¡Este tipo si es negativo! ¡Qué va a saber el! ¡Guaidó negoció con Trump que Maduro se iría, ahora le toca a él movilizar a la gente!”. Veo con mucha dificultad que la gente se movilice como antes, no solo porque se han ido del país, sino porque no existe un liderazgo capaz de inspirar eso. Guaidó dejo de serlo… Mis disculpas por la desconfianza. Mi punto aquí es que el problema sigue siendo nuestro, no de los norteamericanos ni de Trump. No podemos seguir en una actitud de espera indefinida, por más promesas que le haya hecho Trump a Guaidó. Tenemos la responsabilidad de hacer algo grande que cambie el estado de cosas actual, más allá de seguir pidiéndole a la gente simplonamente que salga a marchar a las calles. ¡Eso tiene que tener propósito!

La crisis económica le ha pegado muy duro a la población y la oposición oficial se ha encargado de hacer que la gente pierda la confianza en ellos. No dudo que exista todavía algún nivel de movilización y respaldo en las calles pero no al punto de lograr la masa crítica necesaria y suficiente para un cambio político, por más sanciones que aparezcan en el camino. De seguir intentando lo mismo, el régimen seguirá haciendo lo que mejor sabe hacer, esto es agredir a todo aquel que asome la cabeza, asesinando jóvenes en las calles, con la consiguiente vuelta al círculo vicioso que todos conocemos. Einstein no se equivoco en su sentencia, y se obtendrán por consiguiente los mismos resultados.

¿Qué hacer entonces? Algo diferente. La oposición está en la obligación de hacer algo distinto para movilizar un rechazo masivo de la población al régimen y generar esa presión interna que le pidieron a Guaidó en la Casa Blanca, más allá de los pocos manifestantes en la calle que pueda levantar. Y aquí no estoy diciendo que nos olvidemos de las movilizaciones de calle en protesta por todo lo que ocurre en el país. Estoy diciendo que debemos sumar algo adicional completamente nuevo y diferente para lograr ese punto crítico necesario para el cambio que necesitamos.

En marzo de 2014 publiqué una nota -de hecho es la más leída de mi blog hasta ahora- donde reseñaba la investigación de la Dra. Erica Chenoweth de la Universidad de Colorado, en Boulder, que arrojó que durante el período de 1900-2006 las insurgencias No Violentas de todo el mundo tuvieron dos veces más probabilidades de triunfar completamente sobre aquellas donde hubo violencia. La investigación reveló que ninguna insurrección había fracasado durante ese período (1900-2006) después que se llegara a una participación activa y constante de solo el 3,5% de la población, habiéndose contabilizado históricamente insurrecciones exitosas con mucho menos que ese porcentaje.

Ahora bien, si atendemos las cifras aproximadas de la población de Venezuela luego del éxodo masivo calculado alrededor de 5Millones de personas, nos quedamos en Venezuela unas 25 millones de personas. El 3,5% de esa cantidad son 875.000 personas. ¿Ustedes creen que el actual liderazgo político opositor inspire a la presente fecha a alrededor de 1 millón de personas a salir a las calles en una participación activa y constante, como indica la investigadora que debe hacerse? Seamos serios. Los mejores números los obtuvimos en los años de máxima protesta activa en las calles, comenzando el año 2002, donde se contabilizaba esa cifra en cada marcha, sin éxodo alguno.

Los mayores picos de protesta contabilizados por el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social tuvieron lugar en el 2014 (9.286) en una subida consistente desde el 2017 (9.787), 2018 (12.715) y 2019 (16.739). Esos números indican que la gente no se ha quedado tranquila y puede ser la chispa detonante de un conflicto mayor pero eso no ha sido suficiente, aun habiéndose casi duplicado el año pasado la conflictividad del año 2014.

He hecho esta exposición de motivos previa para hacerle entender a los políticos de la oposición oficial que una Consulta Popular Plebiscitaria administrada por los ciudadanos, que hemos planteado desde ANCO, pondría en las calles de Venezuela en un acto cívico a no menos de 4 millones de personas, asumiendo que se hayan ido 3 millones de electores de los 7 millones contabilizados dentro de Venezuela en la consulta realizada el 16J-2017. Sin embargo esta consulta no dejaría afuera a los venezolanos de la diáspora, y haría presentes en la protesta cívica a las miles de personas que por razones obvias no saldrían a marchar por edad o condiciones físicas, y por esas mismas razones no se han ido del país.

De esta manera el grito de protesta cívica que daríamos al mundo exigiendo la salida del sátrapa estaría por el orden de los 10 millones de personas. Eso es muchísimo más que convocar marchas en deplorables condiciones de credibilidad aunque estas no sean excluyentes. Podemos –y debemos- hacer ambas cosas: una gran Consulta Popular Plebiscitaria, y posteriormente salir a las calles -y no dejarlas consistentemente- exigiéndole al mundo nos ayuden a hacer efectivo el cumplimento del resultado del mandato popular con todas las protestas y marchas que deseemos. ¡Las marchas serían el complemento necesario de esa Consulta Plebiscitaria! Eso nos pondría a todos en la misma página y con un propósito común: exigir masivamente el cumplimiento de nuestro mandato como pueblo.

Si el liderazgo político no puede poner ahora en las calles a marchar a 1 millón de personas todos los días como en otros tiempos, si puede ayudar a la sociedad civil a convocarlo para un acto cívico de esta magnitud en el mundo. El efecto político creado por una Consulta Popular Plebiscitaria que exprese el sentir de 10 millones de venezolanos residentes en Venezuela y fuera del país, le daría la vuelta al planeta, y sería de una magnitud tal que si estaría en la posición de ser el detonante que todos esperamos para el cambio político del país, dándole a la Comunidad Internacional un respaldo imposible de ignorar para actuar en Venezuela.

La Consulta y las marchas en protesta por el cumplimiento de su resultado estarían entre las acciones que si podemos hacer sin esperar por Trump ni por nadie, podría darle el respaldo político y popular necesario para actuar y respaldar al Presidente Encargado en su ejercicio del poder, más allá del Art. 233 Constitucional, y nos daría los argumentos de peso para solicitar con firmeza y en una sola voz, la ayuda de fuerza necesaria para desalojar al tirano y recuperar la libertad. Todavía no se que están esperando…

Blog: http://ticsddhh.blogspot.com/
Email: [email protected]
Twitter:@laguana