Mario Valdez: José Trinidad Martínez: “Ese no fue el “Che” Guevara que yo conocí”

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redaccion_mf
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Mario Valdez: José Trinidad Martínez: “Ese no fue el “Che” Guevara que yo conocí”

Mensaje por redaccion_mf » 29 Jul 2016, 07:08

Opinión
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El “Che Guevara en Maracaibo

En 1952, el doctor José Trinidad Martínez, recibe la visita en su consultorio de un amigo que había conocido en Buenos Aires, un argentino conocido como “El Pibe”, que era visitador médico, y le pide que atienda a un paisano amigo que tenía cinco días con asma, era Ernesto “Che” Guevara, un flaco, sencillo, humilde, con una chaquetica, se encontraba alojado en una casa ubicada en el callejón de la Gallera, entre las avenidas Bella Vista y Cecilio. Le puso un tratamiento al enfermo y mejoró, le comentó que era estudiante de medicina y que el motivo de su visita era ir a la isla de Providencia (Zulia), para conocer el Leprocomio, para un trabajo que iba a incorporarlo a su tesis de grado. El doctor Martínez, había sido médico residente en esa isla. Pasan todo un día en el leprocomio, el Che, tomó los datos y la información que necesitaba. El Che, se quedó unos días más, conoció la Fuente de Soda “Bello Monte”, y se enamoró de “La Lupe”, una joven, esbelta, alta y bella, pasaron los días, al momento de despedirse lo hizo con un dejó de tristeza. Fue a graduarse a Argentina.

“Llegar al Leprocomio, era entrar a un sub mundo dantesco, ver los leprosos, como se le desfiguraba la boca y el rostro, se aguantaban el maxilar para meterse la comida, eso era terrible, no aguante, duré tres meses, estar allí era peor que el infierno, que relata el florentino Dante Alighere”.

JT Martínez, Fidel y el Che

En marzo de 1959, en el lobby del hotel Hilton de La Habana, el doctor Martínez, esta con su familia y su hijita Karelia, la niña le pregunta “papi y quién es ese señor chivudo que está pintado en todas partes”, su padre le dice “él es el padre de la revolución”, a Fidel le causó gracia y cargó a la niña, y le dice al padre “Usted es venezolano, nosotros le debemos mucho a Venezuela y al Presidente Wolfang Larrazábal, este triunfo se le debe a ese hombre y le enseñó el revólver de las Fuerzas Armadas Venezolanas”, “fueron determinante las armas que nos mandó”, Martínez le dice “que él también colaboró con muchos bolívares para la Sierra Maestra y que fue el médico que curó al Che, en Maracaibo”, Fidel le dice “vengase conmigo y lo llevó hasta la suite 23, donde estaba despachando el Che Guevara.

Fue una grata conversación, le preguntó por sus aventuras maracuchas y los amigo, almorzaron. El doctor Martínez y sus amigos zulianos en los años 50, iban permanente a Cuba, a los casinos, cabaret, de hecho pasó el 24 de diciembre de 1958, y el 30 se regresa a Maracaibo, el fin de año del 31 de diciembre entra Fidel y los barbudos a la Habana, “por poco me agarran allá adentro”, comenta con sorna.

1961, fue la última vez que fue a Cuba, cuando se enteró que el “Che” Guevara dirigía los paredones de fusilamiento en “La Cabaña”, dijo no regresó a Cuba, “Ese no fue el Che Guevara que yo conocí, este es otro, aquel era humano y amoroso”.

Infancia en Santa Barbara

El 14 de abril de 1924, en una casa ubicada frente a la plaza Bolívar y la estación del ferrocarril en Santa Bárbara del Zulia, en una cama de lienzo (eran horquetas con unas varillas estiradas) con la ayuda de una comadrona “La negra Toribia”, nació un gurucito que fue bautizado José Trinidad Martínez Pedraja, sus padres fueron Trinidad Martínez Acosta y Margarita Pedraja de Martínez, fue el tercero de cuatro hijos (todas hembras: María, Oliva y Olga), habidos en el matrimonio. “Mi infancia en el pueblo fue muy feliz, cazando y bañando en los ríos”. “Las únicas vías de comunicación de Santa Bárbara con el resto del país, eran posibles a través de las piraguas que transitaban sus ríos y el Lago de Maracaibo o del ferrocarril que hacía el recorrido Santa Barbará, El Vigía, Mérida”, “como en el pueblo no había escuelas cercanas, me enviaron a estudiar a Maracaibo cuando cumplí ocho años”, recuerda.

Siete días con sus noches en una piragua

En 1932, en Santa Bárbara del Zulia, el niño José Trinidad y su mama, abordan la piragua “Ana Cecilia”, era un velero, que se iba barloventeando, como dicen los piragüeros “costeando”, la travesía piragüera duro 7 días con sus noches hasta Maracaibo, llegaron por la zona de la Cañada de Urdaneta, que era donde hacían las piraguas. Los Cañaderos conquistaron Santa Barbará, de ahí sus leyendas. En la capital se van a vivir a la pensión de su tía Carmela Pineda. En el Colegio Simón Bolívar, le hacen un examen y lo ubican en Tercer grado, era un niño aventajado, ahí termina la primaria. El bachillerato lo estudió en el Liceo José María Baralt, el bachillerato era de cuatro años.

De manera jocosa comenta que supo su nombre de pila, cuando llegó al colegio en Maracaibo, porque desde que nació le decían “El negro”, y en el liceo le abreviaron el nombre: José Trinidad, lo llevaron a “JT”, y así se quedó, “El negro JT Martínez”, comenta entre risas.

De Páramo andino a la esquina de San Francisco

En 1941, el bachiller JT, se va con su padre a Mérida, y consigue que lo inscriban en la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes (ULA), aprueba el primer trimestre. Los fines de semana se iba con sus compañeros de excursión al paramo, dicen los amigos que se enamoró de una joven que fue a pasar vacaciones a Mérida, ella regresó a Caracas y “JT”, se despidió de la ULA.

En enero de 1942, conoce Caracas y continua los estudios en la Universidad Central de Venezuela (UCV), su padre le ayudó económicamente hasta el tercer año, después hizo todo tipo de trabajo, pero salió a delante. Se convirtió en un estudiante estrella, sus profesores fueron el maestro Jacinto Convit, Félix Pífano. Sus últimos meses de estudió los curso en la Maternidad Concepción Palacios, ahí terminó la tesis y recibió el título Summa Cum laude de Doctor en Ciencias Médicas, en 1947. Para ese momento ya había atendido 1.500 partos.

El Galeno regresa a La Chinita

En 1947, es médico interno en el Hospital Vargas, en la Maternidad Concepción Palacios, también trabajaba para el Seguro Social, tenía un sueldo de 550 bolívares mensuales, “era mucho dinero, era demasiada plata en ese entonces, para un soltero como yo”, dice. Era un profesional exitoso.

Se traslada a Maracaibo, a las celebraciones en honor a la Virgen del Rosario de Chiquinquira, en la Feria de La Chinita, jura ante su Patrona, que regresará a la tierra que lo vio nacer a servirle a la comunidad y a compartir sus enseñanzas.

De vuelta en Maracaibo se rencuentra con su familia que había abandonado Santa Bárbara. La Universidad del Zulia (LUZ), lo recibe como profesor universitario, el Hospital Chiquinquira lo nombra jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia, luego fue fundador y miembro de número de la Academia de Medicina del estado Zulia.

“69 años de médico y 11.500 partos”

En 1950 se casó con Alicia Matheus, es padre de cuatro hijos (Odessa, Karelia, José Trinidad y Fernando), durante 10 años fue Senador ante el Congreso Nacional, tiene varias publicaciones y actualmente un libro en el horno, ha recibido todos los honores y premios, tiene 69 años de graduado y 11.500 partos aproximadamente.

El 7 de junio 2016, a sus 92 años, lo encontramos en el hotel Eurobuilding de Caracas, dictando una conferencia sobre “La obesidad y la Lipotoxicidad”, en un congreso internacional de médicos. Es grato compartir con un amigo lleno de sabiduría y humor. En su vida cotidiana para todos es “El negro JT”, se acostumbró a vivir con su otro yo, por eso cuando se despide dice: “Llévenme a mi casa, porque el doctor José Trinidad Martínez espera por mí. ¿Ustedes nunca han hablado con su otro yo?. Se va con su hijo Fernando, diciendo:

“Trotar es morir, caminar es vivir”

@marioevaldez


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